Impacto de la guerra en la central nuclear de Chernóbil
40 años después del desastre nuclear, Chernóbil sigue siendo un arma de guerra. Este informe de Greenpeace analiza el impacto del dron lanzado en febrero de 2025 por el ejército ruso sobre el Nuevo Confinamiento Seguro de la central nuclear.
Tras el accidente de 1986, se construyó un sarcófago inicial con una vida útil de 20 años. Posteriormente y con la idea de desmantelarlo, la comunidad internacional financió el Nuevo Confinamiento Seguro (NSC), una estructura masiva diseñada, además, para confinar el polvo radiactivo. El estallido de la guerra en Ucrania volvió a situar Chernóbil en la línea de frente, especialmente con el ataque del 14 de febrero de 2025 por parte de un dron ruso que impactó directamente contra el techo del NSC. El dron perforó un agujero que permite la salida de aire radiactivo sin filtrar. El ataque también provocó un incendio que dañó la membrana aislante, el sistema de grúas de mantenimiento y el control de humedad. Las reparaciones se estiman en 412 millones de euros y son imposibles de llevar acabo en el actual contexto de guerra activa. Lo más preocupante es la amenaza de desplome del NSC sobre el sarcófago original, de por sí inestable, que causaría una nueva dispersión masiva de partículas radiactivas.