En la víspera del 30° aniversario del desastre
Catástrofe de Bens: Greenpeace recuerda la necesidad urgente de transformar el modelo de gestión de residuos y poner fin a los plásticos de un solo uso
- El vertedero de Bens (A Coruña) acumuló durante dos décadas más de un millón de toneladas de basura sin control, hasta su colapso el 10 de septiembre de 1996
- Entre 100.000 y 200.000 toneladas de residuos se precipitaron ladera abajo hasta el mar, sepultando O Portiño, provocando un destrozo ecológico y la muerte de Joaquín Serantes, vecino de A Coruña.
- El buque 'Sirius' de Greenpeace acudió a la zona para exigir un cambio radical en la gestión de los residuos, ayudando a impulsar la transición posterior hacia la planta de tratamiento de Nostián
- Greenpeace exige la implantación íntegra y urgente del sistema SDDR, la priorización de la reutilización frente al reciclaje y la reducción de la producción de plásticos de un solo uso
- La organización ecologista convoca a la ciudadanía coruñesa este sábado, 12 de septiembre, a una jornada de recogida y auditoría de residuos en la playa de Bens para sensibilizar sobre el impacto de los plásticos
El 10 de septiembre de 1996, el amontonamiento masivo de basura, las filtraciones y la acumuluación de gases provocaron un colapso catastrófico del vertedero de Bens, que llevaba dos décadas apilando la basura de la ciudad de A Coruña sin ningún tipo de tratamiento previo ni controles ambientales adecuados. Una gigantesca avalancha de alrededor de 200.000 toneladas de residuos urbanos se precipitó ladera abajo hacia O Portiño, sepultando viviendas, instalaciones pesqueras, embarcaciones y vehículos. La tragedia le costó la vida al vecino de A Coruña Joaquín Serantes, cuyo cuerpo nunca pudo ser recuperado. El colapso desencadenó una marea de basura que llegó directamente al mar, generando una fuerte contaminación marina y un olor fétido insoportable que obligó a la población a utilizar máscaras durante semanas. Treinta años después, Greenpeace convoca a la sociedad a recordar lo ocurrido y las lecciones aprendidas participando en una recogida y auditoría de residuos en la playa de Bens (A Coruña) el próximo sábado, 12 de septiembre, entre las 11:00 y 14:00.
A pesar de que las autoridades locales declararon desconocer la gravedad de la situación en su momento, con posterioridad a la catástrofe salieron a la luz diversos informes técnicos que ya alertaban del riesgo inminente de derrumbe y de las graves deficiencias de drenaje. En los días posteriores, ante la amenaza de más desprendimientos y un intenso debate político sobre las responsabilidades administrativas, el entonces buque insignia de Greenpeace, el Sirius, se desplazó hasta las cercanías de O Portiño. Desde el agua, activistas de la organización desplegaron una pancarta frente a la montaña de residuos con la consigna «Reduce, Reutiliza, Recicla», y se reunieron con el alcalde, Francisco Vázquez, para exigir la transformación radical del modelo de gestión de la basura.
El desastre de Bens obligó a una inversión de más de 10.000 millones de pesetas para el sellado y recuperación ambiental de la zona —hoy convertida en el Parque de Bens, de unos 600.000 metros cuadrados— y sirvió de detonante para la aprobación de la Ordenanza de Gestión de Residuos Municipales y el posterior impulso en 1999 de la planta de Nostián, pionera en su época por apostar por la separación, el reciclaje y el compostaje.
A pesar de que la planta de Nostián nació a finales de los noventa como una alternativa vanguardista frente a la incineración de Sogama, su trayectoria en los últimos años refleja también un estancamiento preocupante. El modelo padece una severa falta de inversión, funcionando en precario, con una concesión caducada desde hace años y sucesivos retrasos en la licitación de un nuevo pliego adaptado a las exigencias europeas. Esta parálisis se tradujo en bajas tasas de recuperación de materiales, el rechazo masivo de residuos que acaban en vertederos y constantes conflictos laborales y operativos.
“Para Greenpeace, el estado actual de Nostián evidencia que no basta con tener una planta en el papel: sin voluntad política, modernización continua y reducción drástica de basura en el origen, el sistema queda obsoleto e incapaz de responder al reto ecológico actual. El aniversario de la catástrofe de Bens tiene que hacernos reflexionar al respecto. Esperamos que el nuevo concurso, que se cierra en los próximos días, pueda resolver la situación”, ha apuntado Manoel Santos, coordinador de Greenpeace en Galicia.
Del desastre de Bens a la crisis global de los plásticos
Greenpeace remarca que la lección de Bens no puede quedar en el olvido. En la actualidad, la proliferación masiva de plásticos de un solo uso ha superado la capacidad de cualquier sistema de reciclaje o planta de tratamiento. Cada año, los mares y océanos reciben hasta 12 millones de toneladas de plásticos. El reciclaje por sí solo se ha demostrado insuficiente: a nivel mundial, menos del 10% de todo el plástico producido ha sido reciclado. Además, los microplásticos están destruyendo literalmente la estructura física y el «sistema nervioso» de los ecosistemas.
Por ello, Greenpeace enmarca este aniversario en la lucha por un acuerdo internacional ambicioso y jurídicamente vinculante en el marco del Tratado Global de los Plásticos de las Naciones Unidas, que establezca objetivos legales para reducir la producción mundial de plástico por lo menos un 75% para 2040, y traslada a las Administraciones públicas las siguientes demandas prioritarias:
- Fin del «usar y tirar»: prohibición efectiva de los envases desechables y una transición real hacia sistemas de reutilización y rellenado.
- Implantación inmediata del sistema SDDR (devolver el casco): que España adopte de una vez el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno para que las empresas paguen el coste real de sus envases y el consumidor pueda devolverlos en las tiendas.
- Priorización real de la reutilización sobre el reciclaje: fomentar infraestructuras para la venta a granel, envases rellenables y logística de reutilización, abandonando el modelo extractivo de usar y tirar.
- Responsabilidad ampliada del productor: exigir a las grandes corporaciones envasadoras y distribuidoras que asuman el costo real del impacto ambiental y la gestión de los residuos que introducen en el mercado.
- Prohibición total de microplásticos añadidos: tolerancia cero con las microesferas y aditivos sintéticos en cosmética, detergentes y procesos industriales.
Convocatoria ciudadana: recogida de residuos en la playa de Bens
Para conmemorar este 30º aniversario, recordar lo ocurrido y denunciar la crisis global por contaminación plástica que continúa afectando a nuestros mares, Greenpeace convoca a toda la ciudadanía a una jornada de sensibilización.
- Fecha: Sábado, 12 de septiembre de 2026
- Horario: De 11:00 a 14:00
- Lugar: Playa de Bens (A Coruña)
- Actividad: Recogida comunitaria y auditoría de marcas de residuos*
*Una auditoría es un proceso sistemático cuyo objetivo es analizar, clasificar y cuantificar los residuos cosechados durante una limpieza, con el fin de obtener información precisa sobre la composición, origen y volumen de los desechos presentes en ese entorno costero.

