Con motivo del Día Mundial sin Coches

Ciclistas fantasma toman la ciudad de Almería para denunciar la invisibilidad del colectivo y las carencias de los carriles bici

23-09-2026

  • Greenpeace, Alpedal, GEM y Ecologistas en Acción señalan la falta de planificación y de ambición de la movilidad urbana en bicicleta del Ayuntamiento
  • Denuncian que los carriles bici de la ciudad son deficientes, están diseñados para molestar lo mínimo al coche y generan conflictos permanentes entre peatones y ciclistas, debido a los pasos estrechos y zonas de escasa visibilidad en espacios compartidos

La nueva “acera bici” de la avenida del Mediterráneo es inaugurada, tras las obras por el soterramiento de las vías del tren, por un grupo de fantasmas en bicicleta que han denunciado la invisibilidad del colectivo ciclista en la ciudad, en el Día Mundial sin Coches (22 de septiembre).

“Para construir una movilidad sostenible real y segura, las voces de los usuarios y colectivos ciclistas han de dejar de ser invisibles”, ha declarado Núria Moncada, voluntaria de Greenpeace.

La actividad, organizada por Greenpeace, Alpedal, GEM y Ecologistas en Acción Almería, busca denunciar la falta de ambición por parte del Ayuntamiento de Almería en cuanto a la planificación y creación de los carriles bici de la ciudad. A pesar de que el Ayuntamiento pusiera en marcha a principios de este año 600 bicis eléctricas para préstamo de la mano de las empresas Bolt y Hoppy, la ciudad no ha contado con la misma inversión para la mejora y transformación de los carriles bici, ni tampoco para la creación de infraestructura ciclista.

Los grupos ecologistas denuncian la clara falta de planificación de estos carriles que, lejos de ser diseñados cuando se planifica la ordenación de las calles que se transforman, son añadidos sin criterios claros pintándolos encima de las aceras al terminar las obras, como ha ocurrido en la avenida del Mediterráneo o en la vía ciclista que llega al estadio. O bien, son simplemente omitidos del trazado urbano, como ya ocurrió en las calles Blas Infante y Santiago o en las recién asfaltadas, como Gregorio Marañon, donde ni siquiera se ha convertido un carril en ciclocalle. 

Además, alertan de la pésima ciclabilidad de la infraestructura ciclista almeriense. Este concepto, que alude al grado de facilidad, comodidad y seguridad con el que se puede circular en bicicleta por una vía, sirve muy bien para explicar las deficiencias de los carriles bici de la ciudad según los colectivos. Por un lado, presentan falta de continuidad y coherencia, con trayectos interrumpidos de forma repentina, con giros abruptos o con trazados que obligan a circular por aceras con el posible conflicto con el resto de usuarios.

La infraestructura ciclista almeriense carece de conectividad para ser considerada una red, puesto que existen puntos claves de la ciudad (zonas residenciales, centros educativos, áreas comerciales) que carecen de carriles bici bien diseñados. Igualmente, los carriles bici segregados carecen, en su mayoría, de una anchura mínima recomendada de dos metros para permitir rebasamientos seguros y circulación fluida. Además de una falta de mantenimiento que conlleva superficies poco uniformes, con baches y con obstáculos, y carecen de una buena señalización y visibilidad. Estas carencias llevan a que la red ciclista almeriense no garantice la incorporación a la movilidad activa de una población que percibe la red como peligrosa y no inclusiva. 

Es un hecho que ya se ha denunciado anteriormente al Ayuntamiento. Hay 95 puntos negros denunciados en la red ciclabe de ciudad y, lejos de aprender de ellos, seguimos repitiendo los mismos errores y generando carriles inseguros. Desgraciadamente no hay una dinámica de pensar y planificar el carril bici con antelación, durante el diseño de las calles, y tras finalizar las obras se hace más difícil eliminar estos puntos”, ha señalado Luis Vilar, voluntario de AlPedal.

Por último, los grupos piden al Ayuntamiento un cambio de paradigma en el diseño de los nuevos viales de la ciudad, con carriles similares a los que encontramos en el parque de Nicolás Salmerón o calle Antonio Muñoz Zamora, segregados del tráfico motorizado y de los peatones, con anchura suficiente para que dos bicis puedan cruzarse o adelantarse con seguridad, con visibilidad suficiente para anticipar posibles frenados e intersecciones, evitando curvas en ángulos rectos y obstáculos como farolas o bancos, bien señalizados y con firme liso y antideslizante. Y sobre todo una financiación presupuestaria permanente para el mantenimiento y mejora de toda esta red ciclista.   


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