Día de la Alimentación: La buena alimentación también es una elección política
- La subida de precios, debida al contexto geopolítico y la crisis climática, está llevando a que el sector primario tenga costes más elevados y que los consumidores paguen más y coman peor
- Urge una transición alimentaria con medidas como incrementar el cultivo y consumo de legumbres, reducir la producción intensiva de porcino actual y poner en valor la pesca artesanal
- La continuidad del actual modelo es inviable: las emisiones de gases de efecto invernadero seguirán creciendo, continuará la contaminación del agua, la pérdida de biodiversidad y salud y el empobrecimiento de la España rural
Ante las elecciones generales anticipadas, en el Día Mundial de la Alimentación que se celebra el 16 de octubre y para el cual la FAO ha elegido el lema “Innovar para nutrir mejor”, desde Greenpeace reclamamos que la producción y el consumo de alimentos sea un eje central en todos los programas políticos y del futuro gobierno y que deje de ser el gran ausente de todas las políticas.
Las múltiples crisis a las que nos enfrentamos están teniendo consecuencias desastrosas para todas las personas, pero muy especialmente para las personas productoras y consumidoras. La subida de precios, debido al contexto geopolítico y a la disminución de la producción debido a la crisis climática, está llevando a que el sector primario tenga costes más elevados y que los consumidores no solo paguen más por los alimentos sino que coman peor.
Cambiar esto no solo resulta posible, es necesario. El actual modelo alimentario, altamente dependiente de insumos externos, es también uno de los sectores responsables de la situación climática actual. En España, el sector agropecuario es el tercer emisor de gases de efecto invernadero con un 12,3% del total de las emisiones y en 2025 éstas han vuelto a incrementarse. Este sector es, también, no solo el que más agua consume, sino el que más la contamina.
La alimentación en España genera 107,2 millones de toneladas de CO₂ equivalente (Mt CO₂eq). Las principales fuentes de emisiones son la producción vegetal, que representa el 35% del total, la ganadería (24%) y el transporte (21%). En menor medida, contribuyen la pesca (8%), los cambios en el uso del suelo (5%) y la industria (3%). Además, el 63% de estas emisiones se produce fuera de España, frente al 37% que se genera dentro del país.
Pero hay soluciones y es el momento de ponerlas en funcionamiento. El Modelo Alimentario Sostenible, propuesto por Greenpeace, tiene múltiples beneficios y permitiría al sector primario transitar hacia un modelo de producción mucho más resiliente y que todas las personas consumidoras pudieran acceder a alimentos sanos y sostenibles.
“Comer sano y sostenible no puede seguir siendo un privilegio de una minoría”, explica Helena Moreno, responsable de Agricultura en Greenpeace España. “Para ello, necesitamos adaptar nuestros sistemas alimentarios a las consecuencias del cambio climático. Necesitamos condiciones dignas de trabajo para los productores y productoras de alimentos. Y soluciones reales para los consumidores. Esta crisis de asequibilidad solo se solucionará si los partidos políticos apuestan por la transformación justa del modelo alimentario depredador actual. La buena alimentación también es una elección política, no solo individual” añade Moreno.
Transitar al Modelo Alimentario Sostenible:
- Para la agricultura.- El modelo de Greenpeace propone transformar la producción agraria para mejorar la fertilidad natural del suelo, reducir la dependencia de insumos externos y aumentar la capacidad del campo para resistir los efectos del cambio climático. Una de las principales medidas que apunta es aumentar un 18% la superficie dedicada a las leguminosas en 2050. Estos cultivos, gracias a su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico, contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo y a reducir la necesidad de fertilizantes. Las leguminosas, junto con la ganadería extensiva, son un pilar fundamental para la mitigación del cambio climático y para la reposición de nutrientes en los agroecosistemas. Según las previsiones de Greenpeace, el conjunto de estas transformaciones permitiría reducir un 95% las emisiones de la producción agropecuaria en España para 2050. La propuesta plantea, además, adaptar los regadíos a la disponibilidad de agua de cada demarcación hidrográfica y fomentar los cultivos de secano con variedades tradicionales, como medidas para hacer frente a un clima cada vez más extremo. La salud también ocupa un lugar central en este modelo, a través del enfoque One Health (Una sola salud), que vincula la salud humana, animal y ambiental. Greenpeace propone que el 100% de la superficie agraria sea ecológica en 2050, con el objetivo de reducir la exposición de agricultores y consumidores a contaminantes químicos asociados al uso de pesticidas y fertilizantes.
- Para la ganadería.- La ganadería industrial no aporta ningún beneficio ecosistémico, todo lo contrario, es una depredadora voraz. El cambio de modelo ganadero permitiría, en 2050, reducir un 80% las emisiones de GEI del sector, duplicar el empleo, lograr la total independencia de los piensos importados, uno de los grandes responsables del incremento de los precios en este sector, y reforzar todos los servicios ecosistémicos a los que sí contribuye la ganadería extensiva, como, por ejemplo, la prevención de incendios. Además, junto con las buenas prácticas agrícolas se podría reducir un 57% la contaminación del agua por nitratos. Y el sufrimiento animal, generado por la ganadería industrial y sus macrogranjas, pasaría a ser una cosa del pasado.
- Para la pesca.- El actual modelo de producción pesquero es insostenible. España depende en más del 60% de las importaciones para cubrir su consumo, procedente de pesca y acuicultura industriales. Además, un 56% del pescado procede de caladeros no comunitarios, es decir, de aguas lejanas con artes de pesca que no respetan el medio, mientras que tan solo el 10,7% del pescado que consumimos en España procede de artes menores de nuestro caladero nacional. Ante este escenario, la previsión de la FAO que señala que para 2040 la acuicultura debe aumentar un 75% resulta, además de desorbitada, completamente inadmisible. La verdadera solución radica en poner fin a la dependencia de las importaciones y de la producción pesquera y acuícola industriales para poner en valor la pesca artesanal y la acuicultura extensiva de bivalvos, al tratarse de productos de proximidad y garantizar bajas emisiones, además de fomentar la economía local y el mantenimiento de un sector artesanal que está atravesando una grave crisis. Con este modelo las capturas en caladero nacional aumentarán un 55% para 2050, siendo un 89% del consumo de pescado en España de nuestros caladeros y de artes de pesca respetuosas con el medio y las personas, además de reducir las emisiones relativas al sector pesquero en un 94% para 2050.
Para que todo esto funcione, es fundamental también fomentar y adoptar la “dieta de salud planetaria” y en esto los partidos políticos y el futuro gobierno también tienen mucho que hacer. A través de la contratación pública es posible garantizar que esto se lleva a cabo y, de esta manera, asegurar también un mercado estable para los productos de calidad, ecológicos, locales y de temporada. El Modelo Alimentario Sostenible propuesto por Greenpeace es también la mejor forma de garantizar unos precios justos para las personas productoras y consumidoras, ya que se aumentaría la oferta de estos alimentos.