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“España arde. Vuestra inacción nos mata”: Greenpeace se planta frente al Congreso para exigir una respuesta política a la altura de los incendios que arrasan el país

29-07-2026

  • España está viviendo los incendios más graves de su historia, con 15 personas fallecidas, más de 100.000 afectadas y una superficie quemada seis veces mayor que en el mismo periodo de 2025
  • Greenpeace exige a todas las administraciones que hagan política en mayúsculas, se coordinen y trabajen unidas para abordar la emergencia climática
  • A través de una protesta pacífica con pancartas negras, la organización también quiere mostrar su solidaridad con las personas y pueblos afectados, así como exigir condiciones dignas para los equipos de extinción

Con humo ficticio, cenizas, troncos quemados y una pancarta negra frente al Congreso de los Diputados donde podía leerse “España arde. Vuestra inacción nos mata”. Así es como activistas de Greenpeace han protestado esta mañana en Madrid de forma pacífica para mostrar su solidaridad con las miles de personas afectadas por los incendios, además de exigir a grupos políticos y administraciones que actúen y hagan política en mayúsculas para abordar la emergencia climática. Todo ello en el arranque de una cuarta ola de calor y con gran parte del país afectada por incendios históricos que ya se han cobrado 15 víctimas mortales directas y afectado a más de 100.000 personas, entre desplazadas y confinadas.

IMÁGENES DE LA ACCIÓN, AQUÍ

“Queremos mostrar todo nuestro apoyo y gratitud al personal de extinción y emergencias, a protección civil y a todos los cuerpos y personal de las distintas administraciones que están dando lo mejor de sí, a pesar muchas veces de sus deficientes condiciones laborales, para contener los incendios y minimizar su impacto en la población y en el patrimonio colectivo e individual. Asimismo, queremos mostrar nuestra solidaridad con todas las personas que han perdido a sus amigos o familiares, sus viviendas, su medio de vida y/o el paisaje y el entorno de sus vidas. También con las miles que han sido desalojadas de sus hogares y que están viviendo estas horas con suma angustia ante lo que se encontrarán cuando puedan volver a sus residencias”, ha declarado Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal.

Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en lo que va de verano, los incendios forestales han arrasado 172.396 hectáreas en todo el país, seis veces más que en el mismo periodo de 2025. En total, se han producido 35 Grandes Incendios Forestales (conocidos como GIF, son aquellos que superan las 500 hectáreas afectadas) y se han evacuado o confinado a más de 100.000 personas. Estas cifras sitúan a España como el país europeo con mayor superficie quemada. El incendio de Burgohondo, Ávila, se ha catalogado ya como el mayor de la historia del país. 

“¿Qué más tiene que pasar para que nuestra clase política actúe al nivel que necesita España y su ciudadanía?, ¿cuánta gente más tiene que morir o dejar su casa corriendo?, ¿cuánto patrimonio natural y económico es necesario que perdamos para que haya un cambio a la altura de las circunstancias? El tiempo del negacionismo se ha acabado. La política actual se queda dolorosamente corta ante la magnitud de la tragedia que enfrentamos este verano. Es hora de hacer política en mayúsculas, y eso exige valentía para frenar a quienes pretenden mantener un status quo insostenible —como el oligopolio eléctrico y las grandes petroleras— a costa del sufrimiento, las pérdidas y las vidas de la ciudadanía», ha añadido Saldaña.

El verano de 2025 ha sido el más caluroso en España desde que se tienen registros, pero 2026 también está marcando nuevos récords: según la Agencia Estatal de Meteorología, el primer semestre de 2026 ya se sitúa como el más caluroso de la serie histórica. El calor crónico instalado desde hace meses en gran parte del país, con temperaturas por encima de la media de forma casi continuada y cuatro olas de calor prácticamente encadenadas se traduce ya en más de 8.000 víctimas mortales [1]. El resto de Europa tampoco escapa de esta situación y sólo en la ola de calor que afectó al oeste del continente a finales de junio se registraron más de 10.000 muertes.

La ola de incendios que afecta a España también está asolando gran parte de Europa, especialmente a Francia, Italia y Portugal. Greenpeace recuerda que estamos ante un reto global donde la gestión activa del territorio debe dirigirse a prevenir los incendios durante los 365 días del año y no solo en verano. Esta gestión debe incluir amplios consensos, planes, presupuestos y medidas fiscales que aseguren políticas a medio y largo plazo para corregir el déficit en prevención y gestión del territorio. Asimismo, es urgente invertir la tendencia al abandono del medio rural con inversiones sólidas en el sector primario y los municipios para asegurar un medio rural vivo como mejor escudo frente a las llamas

Greenpeace advierte de que las peores previsiones se están cumpliendo como llevan años señalando los informes científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Asimismo, señala la importancia de adaptarse con urgencia a la realidad climática actual al mismo tiempo que se deben abandonar los combustibles fósiles para hacer frente a la crisis climática y proteger realmente a la población. 

“Aunque nos cueste creerlo en medio de este infierno de incendios, olas de calor y temperaturas insoportables, seguramente este verano sea el mejor de los que nos quedan por vivir. La crisis climática se acelera y agrava los incendios, las medidas no pueden terminar cuando se apague la última llama, deben ir dirigidas a la prevención estructural y a la lucha frontal contra esta emergencia ecosocial. Le exigimos al Congreso que esté a la altura de las circunstancias: no queremos parches cuando todo arde, queremos una transformación de raíz de nuestro modelo socioeconómico para frenar los peores desastres que están por venir. Queremos un gran contrato social y político donde la ciencia marque el rumbo, las instituciones pongan la valentía y la ciudadanía sea la protagonista absoluta. Frente a las llamas, la acción colectiva es el mejor escudo para defender nuestro territorio y garantizar un futuro digno y seguro para todas”, ha concluido Saldaña.

Greenpeace hace una llamada para transformar la solidaridad y la colaboración que surge en los momentos más dolorosos en un compromiso político y social tangible, permanente e integral. La organización exige una política pública estable, ajena a los ciclos electorales, con colaboración entre todas las administraciones y una participación activa de la sociedad civil y la comunidad científica. 

Por ello pide:

  • Al Congreso, un acuerdo político urgente [2] frente a la emergencia climática que se fundamente en la ciencia, con mirada sistémica, vocación de permanencia, aplicación efectiva y que garantice que todas las instituciones actúen con ambición, lealtad, coordinación y responsabilidad. El pacto debe consolidarse como una política pública estable capaz de transformar el modelo territorial, alimentario, energético y productivo.
  • Al Gobierno central, una estrategia integral de prevención centrada en las causas de los incendios: más educación ambiental, diálogo social, más investigación de causas, más vigilancia y más recursos para la Fiscalía de Medio Ambiente, Seprona y agentes forestales. En cuanto a la inversión [3], es imprescindible destinar al menos 1.000 millones de euros anuales para gestionar el paisaje a escala nacional, preparando el territorio para el paso de las llamas. Otro aspecto clave es garantizar que el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza incorpore el cumplimiento previo de la normativa de prevención de incendios forestales en las zonas de alto riesgo sujetas a restauración. A todo ello debe unirse un compromiso serio de mitigación de las causas del cambio climático, dedicando a la transición ecológica los recursos que aún siguen subvencionando los combustibles fósiles.
  • A las Comunidades Autónomas, un cambio de modelo hacia una planificación y gestión del territorio que identifique los  riesgos climáticos y las zonas de alta vulnerabilidad a los grandes incendios forestales. También es fundamental  garantizar la estabilidad y profesionalización de los trabajadores y trabajadoras del operativo dedicado a la extinción de incendios y otras emergencias ambientales, así como mejorar la fiscalidad aplicada a la gestión forestal.
  • A los municipios, la elaboración de planes de prevención y actuación frente a incendios forestales, la prohibición de edificar en zonas inundables y la creación de una red de refugios climáticos públicos distribuidos equitativamente.

FIN DEL COMUNICADO

Notas:

  1. Datos obtenidos de la aplicación MACE del CSIC que contabiliza las muertes atribuibles por calor extremo y por calor moderado.
  2. Las organizaciones ecologistas reclaman un gran acuerdo político y social contra la emergencia climática
  3. Greenpeace exige que no se olviden las zonas quemadas en 2025 y que se actúe en 2026 con prevención y gestión posincendios


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