Reactivo al brote de salmonela con origen en una macrogranja de Aragón

Greenpeace alerta de que las macrogranjas magnifican todos los problemas sanitarios, ambientales y de maltrato animal

16-10-2026

  • Un brote de salmonela podría llevar al sacrificio de todas las gallinas de una macrogranja en Mainar, Zaragoza. En el caso de sacrificio de animales, son las arcas públicas quienes pagan las indemnizaciones
  • El Gobierno de Aragón ha declarado de “interés autonómico” el proyecto de otra macrogranja de gallinas en El Pobo con una capacidad para unos 2,3 millones de animales
  • Hoy, Día Mundial de la Alimentación, Greenpeace pide que acabar con las macrogranjas sea una prioridad de todos los partidos políticos

Ante el nuevo brote de salmonela que se declaró en Vitoria y que, según la información disponible, tiene su origen en una macrogranja de gallinas ponedoras de Mainar (Zaragoza), Greenpeace alerta de que un modelo de ganadería industrial es una apuesta suicida y exige que, de una vez por todas, se deje de autorizar este tipo de instalaciones, se reduzca drásticamente la cabaña ganadera en intensivo y se apueste por un modelo alimentario sostenible.

Hoy, Día Mundial de la Alimentación, Greenpeace recuerda que las macrogranjas y todas las instalaciones ganaderas intensivas, debido al hacinamiento de los animales y a su similitud genética, son auténticas bombas de relojería para que aparezcan este tipo de enfermedades y muchas otras. Debido a esta característica, las macrogranjas magnifican todos los problemas propios e irrefutables del modelo de ganadería industrial: problemas sanitarios como el actual -no es lo mismo controlar un brote en una explotación pequeña o mediana que en una de casi un millón-, los problemas ambientales -emisión de gases de efecto invernadero, amoníaco, consumo y contaminación del agua, deforestación generada por la dependencia de piensos de países terceros, etc.- y el sufrimiento animal.

Otro de los aspectos atroces de la industria de los huevos es el sacrificio masivo de los pollitos macho. Precisamente, esta semana Igualdad Animal denunciaba que 35 millones de pollos macho son sacrificados al año, nada más nacer, otra muestra del despropósito de un modelo insostenible.

No es lo mismo pagar una indemnización a una instalación pequeña o mediana que a una macrogranja cuando se tienen que sacrificar todos lo animales, más aún cuando las indemnizaciones proceden de dinero público, ya que no son las empresas que se benefician de este modelo depredador las que asumen los costes en una situación como ésta. 

Ante esta situación es incomprensible que un Gobierno como el de Aragón siga fomentando la ganadería industrial y no la extensiva, que sí aporta beneficios al territorio. Tanto es así, que el Gobierno de Aragón declaró como de “interés autonómico” un nuevo proyecto para una super macrogranja que, de ser autorizada (Greenpeace y otras entidades presentaron alegaciones en contra de su construcción), explotaría casi 2,3 millones de gallinas.

“Este nuevo brote de salmonela con origen en una macrogranja de gallinas de Zaragoza es solo la punta del iceberg de un modelo de ganadería destructivo y totalmente fallido”, afirma Luís Ferreirim, responsable de Ganadería en Greenpeace España. “Ningún gobierno responsable y que defienda el bien común puede seguir fomentando un modelo de ganadería que magnifica los problemas sanitarios, ambientales y de maltrato animal. Acabar con las macrogranjas debe ser una prioridad de todos los partidos políticos”, concluye Ferreirim.


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