Presentación del informe “Energía para vivir mejor”
Greenpeace demuestra que España y Portugal pueden alcanzar las emisiones cero en 2040, diez años antes de lo acordado por la Unión Europea
- Greenpeace presenta este estudio en vísperas de la histórica Cumbre de Santa Marta (Colombia) sobre el fin de los combustibles fósiles y el aniversario del apagón
- Se trata de un sistema energético que reduce el uso de energía un 39% respecto al consumo actual y lo cubre al 100% con energías renovables
- El informe introduce el concepto de ‘suficiencia’ para reducir el consumo energético en actividades dañinas para las personas y el medio ambiente
- El modelo ahorraría 25 mil millones de euros anuales en España en inversiones para generación de electricidad y calor, así como combustibles
Madrid, 20 de abril de 2026.– Greenpeace lanza hoy su informe Energía para vivir mejor: Hoja de ruta para una energía suficiente, eficiente y 100% renovable para 2040 en la península Ibérica, un ambicioso estudio técnico que analiza las soluciones para que nuestra energía no dependa del contexto geopolítico o de las superpotencias que controlan los combustibles fósiles.
La presentación del informe coincide con los preparativos de la Cumbre de Santa Marta en Colombia (24-29 de abril), donde delegaciones de al menos 45 gobiernos de todo el mundo se reunirán para avanzar hacia un plan para abandonar los combustibles fósiles. En este contexto, Greenpeace señala que España se encuentra en una posición de privilegio estratégico.
La receta del informe Energía para vivir mejor se basa en tres ingredientes clave: suficiencia, eficiencia y 100% renovables, que permiten dejar atrás definitivamente los combustibles fósiles, la energía nuclear y las guerras ligadas a ellos antes de 2040. Se trata de un sistema que reduce la demanda de energía un 39% respecto al consumo actual y la cubre al 100% con renovables para 2040.
El estudio, elaborado por el Institute for Sustainable Futures de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS-ISF) para Greenpeace España y Portugal, ofrece una respuesta técnica y política a la inflación fósil y a la inseguridad energética que hoy golpea a los hogares en España. Se trata de una propuesta para que toda la ciudadanía de la península Ibérica, Baleares y Ceuta pueda satisfacer sus necesidades energéticas legítimas para una vida digna, mejorando su calidad de vida, y para evitar que el cambio climático supere irreversiblemente el límite de 1,5 ºC y de forma compatible con el resto de límites planetarios.
“Las guerras actuales solo confirman lo que la emergencia climática ya nos advertía con urgencia: abandonar el gas y el petróleo es una prioridad inaplazable. Una apuesta decidida por la suficiencia, la eficiencia y un sistema 100% renovable es la única garantía de bienestar y seguridad, tanto climática como geopolítica, para las próximas generaciones”, declara Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal.
“Desde Greenpeace tenemos un plan que lo hace posible, 15 años por delante, con un ahorro de 25.000 millones de euros, una reducción de energía final del 39% y una invitación a pasar a la acción. Hagámoslo realidad: nos merecemos un mañana donde la energía no alimente las guerras y el miedo, sino la alegría de un planeta vivo y vidas dignas para todas las personas que lo habitan”, concluye Saldaña.
El informe Energía para vivir mejor se basa en escenarios energéticos que analizan detalladamente 20 sectores de la economía ibérica (1) comparando la demanda energética y su cobertura en tres escenarios: el escenario de continuidad, BAU (Business As Usual), basado en las políticas actuales; el escenario Energía 4.0 (E4.0), que estudia un modelo basado en medidas de eficiencia y cobertura de la demanda al 100% con renovables; y el escenario Energía 4.1 (E4.1), que incorpora la suficiencia al escenario anterior.
Suficiencia y eficiencia son aliadas y complementarias en reducir la demanda de energía y de recursos, empezando por el derroche, lo contaminante y el reparto injusto del acceso a los servicios energéticos; la eficiencia consigue dar los mismos servicios con menos recursos mientras la suficiencia prioriza qué servicios y en qué cantidad aportan una mejora en la calidad de vida para todas las personas y para mantenernos dentro de los límites planetarios.
Sven Teske, profesor doctor del UTS-ISF y principal autor del estudio, ha declarado: “La transición energética es rentable, técnicamente viable y potenciaría la creación de valor local. Una decisión política audaz y con mirada a largo plazo para llevar a cabo la transición hacia una energía suficiente, eficiente y 100% nacional garantizará la seguridad del suministro energético y proporcionará una ventaja económica para la próxima generación”.
Principales conclusiones del informe para España:
Para Greenpeace, la transición no consiste solo en cambiar una fuente de energía por otra, sino en mejorar el modelo energético bajo tres ejes fundamentales: suficiencia, eficiencia y renovables. Esto aumenta las posibilidades de alcanzar una descarbonización profunda al mismo tiempo que minimiza el riesgo, los costes, la inequidad, la ocupación del suelo y, junto con el reciclaje, la extracción de minerales críticos de la transición.
- De víctimas del cambio climático a líderes de la transición energética: España puede ganar 10 años y alcanzar emisiones energéticas netas cero en 2040.
- Sin contar con la peligrosa y costosa energía nuclear o sin recurrir a sistemas artificiales de captura y almacenamiento de carbono.
- Dar un salto en ambición climática respecto a los actuales planes climáticos, que no permiten cumplir con el Acuerdo de París.
- Reducir los impactos futuros del cambio climático.
- Sin apagones.
- Reducción de demanda: Es posible reducir la demanda final de energía un 39% para 2040 mediante medidas de suficiencia y eficiencia: se pueden alcanzar reducciones del 72% en la demanda del sector transporte, del 12% en la industria y del 25% en edificación, respecto a los niveles actuales.
- Cumplir con el Acuerdo de París: gracias a sumar la suficiencia a la eficiencia y las renovables, es posible mantener el sistema energético dentro del presupuesto de carbono (2), ganando en seguridad y velocidad de transición.
- Ahorro económico: La transición es muchísimo más barata que la inacción y supone una mejora de bienestar. El escenario propuesto por Greenpeace ahorraría 25 mil millones de euros anuales en inversiones en generación de electricidad y calor, así como en costes de combustibles en comparación con seguir con las políticas actuales (BAU).
- Minerales críticos: gracias a la suficiencia y al reciclaje de alta eficiencia (3) se minimiza la presión sobre los recursos materiales como los minerales críticos. Por ejemplo, la demanda de litio en 2040 se multiplicaría por 3,7 veces respecto a hoy incluso si se aplican medidas de reciclaje y suficiencia, pero crece de manera mucho más contenida que de no introducir ninguna de las dos medidas anteriores: alrededor de un 75% menos.
- Renovables y uso del suelo: El informe defiende un despliegue renovable ordenado, compatible con la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria y democrático. El escenario de suficiencia (E4.1) ahorra unas 120.000 hectáreas de ocupación de suelo en la península Ibérica respecto al escenario que no cuenta con suficiencia (E4.0), equivalente a dos veces la superficie de la isla de Ibiza.
- Justicia social: El informe apuesta por reducir la demanda de energía y, al mismo tiempo, garantizar el acceso a los servicios energéticos como un derecho básico y universal.
Greenpeace subraya que este modelo no solo frena el cambio climático, sino que mejora la salud pública al evitar que las ciudades sean asfixiadas por la contaminación y el tráfico, y reduce la factura energética de los hogares mejorando su confort térmico, demostrando que vivir mejor con menos consumo de energía es técnicamente posible y socialmente urgente.
Demandas de Greenpeace
Greenpeace pide al Gobierno español que lleve a la Cumbre de Santa Marta un compromiso firme para liderar el abandono global de los combustibles fósiles.
- Invitar a la ciudadanía a sumarse al reto de hacerlo realidad: organizarse y colaborar, tomar las calles, reclamar participación en las decisiones políticas, creando alternativas ciudadanas para mejorar la manera de usar y generar energía.
- Exigir un “Contrato Social Verde” que acelere la transición y maximice sus beneficios económicos, sociales y ambientales en favor de la mayoría social con las siguientes medidas:
- Realizar un plan de salida de los combustibles fósiles para 2040, que sea beneficioso para toda la ciudadanía, que fije un calendario de objetivos por sectores en línea con lo demostrado en el informe para llegar a una reducción de la demanda energética del 39% y sistema energético 100% renovable, multiplicando por tres la capacidad de renovables y del autoconsumo.
- Mantener el actual calendario de cierre de las nucleares en España de 2027 a 2035.
- La reconversión de los empleos en los sectores dependientes de los combustibles fósiles, nuclear y otros sectores (4) destinados a reducir su producción, contando con planes y fondos para la transición justa.
- La ordenación del despliegue de energías renovables excluyendo las zonas protegidas y de máxima sensibilidad ambiental así como priorizando las zonas de baja sensibilidad y los proyectos comunitarios
- Priorizar el reciclaje de minerales de alta eficiencia frente a la extracción primaria y de los usos para la transición energética frente a otros, como los militares
- Acabar con las ayudas y subvenciones fósiles, ineficientes y dañinas, en sectores contaminantes y reinvertir los ingentes recursos en soluciones que beneficien a las mayorías sociales como son el transporte público, la rehabilitación de viviendas, la adaptación de pueblos y ciudades, la restauración de ecosistemas o la redistribución de recursos hacia los grupos y países más afectados por la emergencia climática.
- Crear un Parlamento Ciudadano Permanente, como instrumento para democratizar la toma de decisiones, impulsando una transición ecosocial como esfuerzo colectivo, desde las realidades locales y en el que la población afectada sea protagonista de su futuro mediante procesos de planificación y decisión inclusivos.
Notas
(1) Se han analizado la demanda de energía y las emisiones energéticas de los siguientes sectores y subsectores: transporte (doméstico y el 50% del internacional), agricultura (producción de alimentos y tabaco), industria papelera, industria química (producción de todos los productos químicos, petroquímicos, vidrio y productos cerámicos), aluminio, textiles y cuero, edificios, centros de datos, saneamiento y distribución de agua.
(2) Se ha repartido el presupuesto de carbono global sobre la base de la población de cada país.
(3) En comparación con la minería, el reciclaje de los recursos «en superficie» puede reducir significativamente los impactos ambientales y sociales. Entre las posibles fuentes se incluyen las baterías usadas, los residuos de producción, los residuos electrónicos domésticos y las pilas de chatarra industrial. El reciclaje de baterías de vehículos eléctricos tiene el potencial de reducir significativamente la nueva actividad minera.
(4) Se han introducido medidas de suficiencia en los siguientes sectores: transporte aéreo, uso del coche privado de uso individual, transporte de mercancías, producción química, cementera y siderúrgica. En algunos otros sectores ha sido imposible introducir estas medidas o bien por falta de datos (ej. sector militar) o bien porque la producción está mayoritariamente fuera de España y Portugal (ej. moda rápida).
Informe de Greenpeace elaborado sobre la base del modelado de la UTS-ISF
Informe científico completo elaborado por la UTS-ISF (en inglés)