Reactivo a la anulación de la licencia de obras del hotel en el pleno del Ayuntamiento de Carboneras

Greenpeace exige la demolición inmediata del Algarrobico 

07-07-2026

Greenpeace celebra que al fin, tras 23 años de espera, el Ayuntamiento de Carboneras haya anulado la licencia de obras del hotel de El Algarrobico. Esta anulación llega tras años de insumisión judicial protagonizada por el Consistorio y pone fin al calvario administrativo que ha acompañado a esta ruina urbanística.

Por otra parte, esta decisión abre un nuevo escenario para la demolición del hotel. Con la licencia anulada, ya no hay obstáculos administrativos para derribar este mamotreto ilegal. Greenpeace exige la demolición de forma inmediata ante el Ayuntamiento de Carboneras. El Consistorio, por su parte, tiene la obligación de ordenar el derribo como única medida posible para restablecer la legalidad urbanística.

Gracias al empeño de la organización ecologista por restaurar la zona, existe un protocolo de colaboración firmado en 2011 entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía (1) que establece un reparto de tareas: el Estado se encarga de la demolición y el desescombro, mientras que la Junta asume la restauración ambiental y la gestión de los residuos. Greenpeace exige que los presupuestos públicos 2026/2027 reflejen ya las partidas necesarias para devolver la playa protegida a su estado original. No se trata solo de tirar un edificio, sino de recuperar la biodiversidad de una de las joyas del Mediterráneo andaluz. Según el informe encargado por Greenpeace, el derribo y la restauración tienen un coste estimado que supera los siete millones de euros (2).

«La anulación de esta licencia no es un trámite administrativo más; es el fin de un calvario de dos décadas y una enmienda a la totalidad a los desmanes ambientales del urbanismo depredador en la costa. El clamor popular es claro: necesitamos pasar página ya, que empiecen a caer escombros y que la naturaleza vuelva a conquistar el territorio que en su día le fue arrebatado. A pesar de las maniobras dilatorias del Ayuntamiento, esta victoria demuestra que la fuerza ciudadana es imparable”, ha declarado Luis Berraquero, coordinador de Greenpeace en Andalucía.

“Esta victoria tiene un solo dueño: las miles de personas que, durante décadas, nos negamos a dar por perdida la batalla contra el ladrillazo depredador. Ahora exigimos las excavadoras ya y un plan de restauración que devuelva el entorno natural a su estado original. En un contexto político en el que se ha aceptado desregular y debilitar las leyes, la pelea para proteger la biodiversidad y restaurar nuestro territorio sigue viva, pero hoy celebramos algo enorme: la movilización ciudadana ha frenado en seco la codicia empresarial. Ganó la naturaleza, nuestro tesoro más preciado”, concluye Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España.

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