Informe de Greenpeace sobre el Atlántico: una red de santuarios marinos podría proteger más de un tercio de sus zonas en peligro
- Existe el objetivo acordado a nivel mundial de proteger el 30% de los océanos del mundo para 2030 pero hoy sólo está protegido el 3,5% y, al ritmo actual, se tardarían 265 años
- La red de santuarios del Atlántico que propone Greenpeace garantizaría que especies como ballenas y tortugas estuvieran protegidas de la pesca industrial o del tránsito de buques de carga
- Hoy da comienzo la conferencia de la ONU sobre biodiversidad en Armenia en la que se evaluarán los avances hacia la protección de la naturaleza a nivel mundial
Una red interconectada de santuarios marinos en la alta mar del Atlántico protegería más de 35% de las zonas de peligro de las rutas migratorias vitales de diversas especies. Esa es una de las principales conclusiones del informe “Una red interconectada: Proteger la alta mar del Atlántico mediante una red de santuarios por todo el océano”, que presenta hoy Greenpeace para demandar políticas de protección que pongan fin a la pesca industrial y reduzcan el tráfico marítimo dentro de sus límites. Muchas de las actuales áreas marinas supuestamente protegidas siguen permitiendo la pesca industrial destructiva, lo que las hace inútiles a la hora de proteger la biodiversidad.
En la actualidad, solo el 3,5% de los océanos del mundo está total o altamente protegido frente a la actividad humana destructiva. La red propuesta en el nuevo informe incrementaría esa cifra, al abarcar más del 30% de la alta mar del Atlántico, conectando varios puntos clave de biodiversidad en aguas internacionales.
Greenpeace identifica en el documento 17 lugares del Atlántico que deberían convertirse en santuarios marinos totalmente protegidos en el marco del Tratado Global de los Océanos, abarcando zonas en las que las especies migratorias se enfrentan a las mayores amenazas (1). Entre estas zonas se incluyen áreas marinas protegidas (AMP) ya existentes, que deben reforzarse para que estén plenamente protegidas, algunos lugares que ya están siendo estudiados por los Gobiernos y una serie de nuevos emplazamientos que formarían una red de santuarios protegidos que abarcaría el 31% de la alta mar del Atlántico.
El informe se publica coincidiendo con el inicio, hoy en Armenia, de una importante conferencia de la ONU sobre biodiversidad (COP17 del CDB), en la que se llevará a cabo la primera evaluación oficial de los avances hacia los objetivos acordados a nivel mundial, entre ellos, proteger el 30% de los océanos del mundo para 2030, lo que, según los científicos, es el mínimo necesario para que los océanos tengan una oportunidad de recuperarse. Los Gobiernos de todo el mundo deben subsanar urgentemente la evidente brecha entre los compromisos y las acciones. El nuevo informe de Greenpeace revela que, al ritmo actual, no solo no se conseguirá para 2030 sino que se tardarán 265 años en proteger por completo el 30% de los océanos.
“Este informe pone de manifiesto el ritmo lentísimo al que avanzan los gobiernos para proteger nuestros océanos. Sin embargo, la creación de redes de santuarios en alta mar ayudaría a cumplir los objetivos globales de protección. Si no lo hacen, para cuando lo consigan es posible que no quede ningún animal que proteger”, ha declarado Marta Martín-Borregón, responsable de océanos de Greenpeace España. “Esa red garantizaría que especies migratorias relevantes, como las ballenas y las tortugas, estuvieran protegidas a lo largo de sus desplazamientos, a salvo de amenazas como la pesca industrial o el tránsito de buques de carga. Es la única forma de permitirles desplazarse, alimentarse y reproducirse con seguridad”, ha añadido Martín-Borregón.
Las tortugas laúd son uno de los vertebrados marinos más amenazados del planeta y están clasificadas como vulnerables en la Lista Roja de la UICN.[2] En la actualidad, no existen zonas totalmente protegidas ni con un alto nivel de protección en alta mar del Atlántico, por lo que no hay ningún lugar libre de la amenaza de la pesca industrial. El nuevo informe de Greenpeace revela que, en 2025, los buques de pesca industrial en alta mar del Atlántico dedicaron un tiempo total estimado de 1,6 millones de horas a la pesca, lo que equivale a más de 180 años.
En cuanto a las ballenas, la red propuesta en el nuevo informe protegería casi el 45 % de las zonas de peligro para las ballenas jorobadas en la alta mar del Atlántico, lo que reduciría significativamente su riesgo de colisión con buques.
La creación de una red de santuarios oceánicos en aguas internacionales del Atlántico generará beneficios en las aguas nacionales ya que los ecosistemas marinos están completamente interconectados. Al proteger zonas claves en la alta mar frente a impactos como la pesca industrial, las especies podrán reproducirse y llegar a las costas.
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Notas:
[1] Atlas de las Zonas de Protección Marina del Instituto de Conservación Marina https://mpatlas.org/mpaguide/
- El informe superpone las rutas migratorias atlánticas de la tortuga laúd y la ballena jorobada con las zonas de alto riesgo de captura incidental y de colisión con buques, respectivamente, para identificar las “zonas de peligro” para estas especies migratorias.
- El informe identifica 17 emplazamientos que podrían convertirse en santuarios. Uno de ellos abarca todas las áreas protegidas existentes en la alta mar del Atlántico, que deben elevarse a un nivel de protección total. Cinco de estas zonas ya están siendo estudiadas con vistas a su protección por parte de gobiernos, científicos y ONG: el mar de los Sargazos, la zona de convergencia de las corrientes de Canarias y Guinea, el Banana Hole, la cordillera de Walvis y la zona de fractura ecuatorial del Atlántico. De las 11 zonas restantes recién identificadas, ocho ya están clasificadas como Áreas Marinas de Importancia Ecológica o Biológica (EBSA).
- Este informe utiliza el término “santuario” para ajustarse a los estándares de las AMP total o altamente protegidas, tal y como las define la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Recomienda prohibir la actividad industrial en las áreas protegidas.
- La creación de grandes redes de santuarios oceánicos protegerá zonas vitales de alimentación y reproducción, no solo para las ballenas y las tortugas, sino también para más de 800 especies que migran a través del océano. Su supervivencia depende de la seguridad a lo largo de todas las rutas migratorias, y no solo en zonas aisladas.
- Solo el 3,5 % de los océanos del mundo está total o altamente protegido, lo que significa que existe una brecha de protección marina del 26,5 % que es necesario cerrar para alcanzar el 30 %. En los 34 años transcurridos desde la Cumbre de la Tierra de Río de 1992, cuando los países acordaron inicialmente establecer redes de áreas marinas protegidas (AMP) para salvaguardar la biodiversidad marina, la cobertura de las AMP totalmente y altamente protegidas en los océanos del mundo ha aumentado solo un 0,1 % al año. A este ritmo, la comunidad internacional tardaría unos 265 años en alcanzar el 26,5 % restante necesario para proteger plenamente el 30 % de los océanos.
[2] La tortuga laúd figura como «vulnerable» en la Lista Roja de la UICN https://www.iucnredlist.org/