Fin Conferencia Cambio Climático de Bonn
La financiación se estanca mientras surgen mensajes opuestos sobre la transición para abandonar los combustibles fósiles en las negociaciones climáticas de Bonn
La Conferencia sobre Cambio Climático de Bonn concluye con mucho trabajo por hacer para avanzar en el abandono de los combustibles fósiles, en la protección de los bosques y en materia de financiación para adaptación y reducción de emisiones.
Jasper Inventor, subdirector de programas de Greenpeace Internacional, ha afirmado: “En Bonn se ha vuelto a repetir el bloqueo histórico de las negociaciones tanto sobre financiación climática para los países del sur global como en materia de mitigación (reducción de emisiones). Estos bloqueos, que se repiten una y otra vez desde hace años, han restado ilusión a la nueva coalición de países que sí apoyan la transición para abandonar los combustibles fósiles, justo en este 2026 en el que las crisis climática y energética se van a agravar aún más por el fenómeno de El Niño”.
“Aún así, Bonn ha sentado algunas bases para la COP31: la financiación climática estará en la agenda, lo que abre una vía para las negociaciones políticas, así como para la transición justa. Sin embargo, no se ha avanzado en mitigación. Aunque este proceso sigue avanzando, está todavía lejos de lograr avances políticos decisivos. Para salvar el objetivo del 1,5 °C, los gobiernos deben ahora reforzar la cooperación internacional tanto dentro como fuera de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). En lugar de intentar sistemáticamente renegociar el objetivo del 1,5 °C y eliminar la ciencia de las negociaciones, lo que se necesita es una transición justa, equitativa, rápida y con financiación, así como poner fin a la deforestación antes de 2030”.
Para Pedro Zorrilla Miras, responsable de cambio climático en Greenpeace España: “El aumento de temperaturas de los próximos días puede provocar la primera ola de calor del verano, uno de los impactos de la crisis climática con consecuencias gravísimas en nuestra salud y un aumento del riesgo de incendios. Cada vez queda más clara la necesidad de un plan de abandono de los combustibles fósiles, que va ganando terreno en las negociaciones. Es positivo el papel del gobierno a favor de ello, pero la Unión Europea sigue sin mostrar compromisos ambiciosos de financiación pública internacional. Ambas cuestiones son imprescindibles e ineludibles y España debe hacer más énfasis en ambas.”
Según Shiva Gounden, responsable para el Pacífico de Greenpeace Australia Pacific: “En Bonn se ha librado una guerra implacable contra la ciencia del clima, mientras los países productores de combustibles fósiles intentaban socavar el objetivo de 1,5 °C, obstaculizando las vías de negociación destinadas a garantizar la supervivencia digna de los más vulnerables al cambio climático. Pero nos negamos a permitir que estas salas se alejen de la realidad del Pacífico, donde superar el límite de 1,5 °C ahogará nuestra historia y desplazará nuestro patrimonio, a medida que el agua salada se infiltra en la Vanua (tierra) que nos ha sustentado durante generaciones”.
Emel Türker Alpay, activista de clima y energía de Greenpeace Turquía, afirma: “La presidencia de la COP31 ha incluido la electrificación en la agenda mundial, lo que demuestra que comprende la magnitud del reto. Sin embargo, una visión de la electrificación que no contemple la eliminación gradual de los combustibles fósiles es incompleta, y el liderazgo mundial debe ir acompañado de medidas a nivel nacional. La COP31 puede convertirse en un hito histórico si la ambición en materia de electrificación va acompañada de compromisos claros para hacerla realidad. Para Turquía, eso significa comprometerse a no construir nuevas centrales de carbón, fijar una fecha para la salida del mismo y llevar a cabo una transición justa que abandone los combustibles fósiles sin dejar atrás a ningún trabajador/a ni comunidad. Turquía tiene la oportunidad y la responsabilidad de hacer que esto suceda”.
Para An Lambrechts, experta en políticas de biodiversidad de Greenpeace Internacional: “Perdemos una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol cada 2 segundos y hemos oído que muchas partes reconocen la necesidad de actuar con rapidez y apoyar la iniciativa brasileña de la hoja de ruta forestal. Ahora es el momento de pasar del respaldo a la asunción de responsabilidad para detener de forma efectiva la destrucción forestal de aquí a 2030. En la COP31, un grupo de defensores de los objetivos forestales para 2030 debe asegurarse de que la hoja de ruta no se pierda como un documento más que no vincula la ambición con la acción y de que se establezca un sistema internacional que funcione para los bosques y las personas”.