“Las ciudades necesitan otras fórmulas”: Greenpeace reclama un modelo urbano que responda a la emergencia climática

13-09-2026

  • La organización se ha unido hoy a la concentración organizada por la plataforma Stop Formula 1 para demandar ciudades al servicio de sus habitantes y no de la dependencia fósil y la especulación
  • Seis de cada diez españoles/as consideran que los grandes beneficiarios de la F1 en Madrid serán las grandes empresas e inversores, según un sondeo encargado por Greenpeace
  • La mitad de las personas encuestadas cuestiona el uso de fondos públicos para este tipo de eventos, mientras que un 80 % muestra preocupación por su impacto negativo a nivel ambiental y social
  • 11 activistas de Greenpeace han sido puestas en libertad tras ser detenidas ayer cuando se disponían a protestar cerca del circuito

Greenpeace se ha unido a la concentración de la plataforma StopF1 Madrid para reclamar que “Las ciudades necesitan otras fórmulas”, junto al nuevo circuito urbano del Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid. La organización denuncia la política de “parque temático” a cargo de fondos públicos que relega los verdaderos retos urbanos de nuestro tiempo: el acceso a una vivienda digna y asequible, el refuerzo del transporte público y sostenible de calidad y la adaptación de las ciudades a la emergencia climática. 

En el día de ayer fueron detenidas 11 activistas de Greenpeace por las fuerzas de seguridad cuando se disponían a protestar pacíficamente en los aledaños del circuito y se les imputan cargos de desórdenes públicos. La organización reclama el derecho a la protesta ciudadana y pacífica contra un proyecto que va en contra del interés general y alerta del riesgo de que, además del ruido y las emisiones, Madring sea un símbolo de represión. 

“Con el planeta literalmente en llamas y miles de familias haciendo malabares para llegar a fin de mes, no hay más tiempo para paradas en boxes. Ya es hora de dejar de malgastar recursos públicos para un modelo de ciudad ajeno a las verdaderas necesidades de la gente y basado en el consumo masivo de combustibles fósiles que agrava la crisis climática y encarece la vida de la mayoría. Necesitamos otras fórmulas para las ciudades, que aborden la emergencia climática y que beneficien a la ciudadanía”, señala Cristina Arjona, responsable del área de Movilidad de Greenpeace.

Un estudio de percepción (1) encargado por Greenpeace revela que, si bien un 62% de las personas encuestadas piensa que la Fórmula 1 puede generar retornos económicos, en ningún caso supone un cheque en blanco para el proyecto en los próximos diez años. Los datos, que recogen testimonios tanto de la población madrileña como de la del resto de España, muestran que este Gran Premio genera dudas sobre la gestión de las arcas públicas y el reparto de sus beneficios: un 47,5% considera poco o nada aceptable destinar recursos públicos al evento. El 45,5% que lo respalda lo hace con la condición de que las cuentas sean realmente positivas y no se desatiendan las necesidades sociales. En este sentido, un 57% señala como principales ganadores a las empresas organizadoras, patrocinadores e inversores, mientras que sólo un 11,4% percibe a la población madrileña como principal beneficiada y apenas un 13,9% al comercio local. 

Las cuentas no cuadran

La organización alerta de que, frente al compromiso inicial de las Administraciones de que la prueba no costaría un solo euro al contribuyente, las inversiones en el trazado rozan ya los 200 millones de euros, a lo que se suma la petición para declarar la prueba como acontecimiento de excepcional interés público, una medida que mermaría los ingresos fiscales y complicaría el cuadrar las cuentas y los pagos pendientes por el canon anual al fondo americano Liberty Media, propietario de la Fórmula 1 y que pueden alcanzar unos 50 millones de euros al año. 

“No se trata de un debate simplista sobre Fórmula 1 sí o Fórmula 1 no, sino de prioridades públicas: en qué se gasta el dinero de la ciudadanía, qué modelo de ciudad se quiere promover en el contexto actual y bajo qué condiciones se financian este tipo de eventos. Parodiando a Berlanga, vivimos en pleno ‘Bienvenido, Mister BlackRock’: una política de regalos fiscales al servicio de la especulación, la falacia del ‘coste cero’ a las arcas públicas, el allanamiento de normas de protección de la salud, ignorar la crisis climática y el transformar la ciudad en un escaparate temático ajeno a las necesidades reales de sus residentes”, asegura Carlos García Paret, responsable de modelo socioeconómico en Greenpeace.

Las Vegas o Miami, ¡NO!

Greenpeace exige dar un giro radical a la planificación de las ciudades y situar la lucha contra el cambio climático y el bienestar de la ciudadanía en el centro, al estilo de Copenhague o Viena, ciudades que se sitúan en los primeros rankings de sostenibilidad y calidad de vida en Europa, en vez de profundizar en un modelo de «ciudad parque temático» como Las Vegas o Miami, donde prima la turistificación masiva, la aceleración de la especulación y la dependencia fósil. Una urgencia respaldada por un macro estudio publicado en la revista Lancet esta semana, que alerta de que las ciudades españolas no están preparadas para afrontar los crecientes riesgos de la salud derivados de la alteración del clima.

Esta exigencia conecta con los resultados del sondeo, que confirman que, tanto en Madrid como en el conjunto del Estado español, pierde la tesis de que la reputación de una ciudad se mida principalmente por la acogida de eventos deportivos internacionales y sí gana que se mida por su calidad de vida, sus servicios públicos y su cohesión social (76,1% de las personas entrevistadas) y por ser un referente europeo en sostenibilidad urbana y calidad ambiental (71%).

Los datos de la consulta respaldan la acción de Greenpeace al mostrar un consenso contundente: la ciudadanía exige priorizar el gasto público en sanidad y proximidad de servicios públicos, vivienda digna, transporte público y acción climática, relegando los grandes espectáculos al último lugar de las prioridades para el desarrollo urbano.

“Le preguntamos a la gente: qué harías con 200 millones de euros -en alusión a los gastos efectuados en el nuevo circuito-, y la respuesta fue que la mayoría de la población pide barrios adaptados al calor, prevenir incendios, viviendas accesibles y rehabilitadas y transporte limpio; la promoción de macroeventos son la última prioridad. Sabemos que hay dinero y soluciones para un mayor bienestar y responder a la emergencia climática. Hacerlo sí es una cuestión de prioridad nacional”, comenta García Paret. 

Emisiones de CO2 por las nubes y salud en riesgo

El estudio de Greenpeace pone cifras a una inquietud social generalizada que conecta de lleno con las demandas de plataformas como Stop Fórmula 1 Madrid. Un 78,1% de la población manifiesta su preocupación por los impactos negativos del evento, y un 67,1% sostiene que los factores ambientales y sociales son igual o más importantes que los económicos. Un gran premio de F1 tiene unas emisiones totales calculadas en más de 43 mil toneladas de C02e, cifra de escala comparable a cerca del 10% de las generadas por los incendios de julio en la Comunidad de Madrid. Además, la emisión de partículas en suspensión por el desgaste de neumáticos y los más de 100 decibelios que alcanza un monoplaza suponen un verdadero problema de salud pública. 

“La solución presentada por los organizadores hasta ahora ha sido relajar la normativa de emisiones y ruidos para que el circuito pudiera celebrarse en el espacio urbano en vez de proteger la salud de la población. Es una paradoja inaceptable que se destinen fondos públicos a un espectáculo con emisiones masivas de CO2 mientras la red de transporte público sufre un deterioro evidente en todo el territorio”, sostiene Arjona. 

Preocupaciones de la gente

Tanto a nivel regional como local, la ciudadanía ve con recelo la llegada de la F1. Por orden de mayor a menor, estas son sus principales preocupaciones: Colapso del transporte público (43,7%); Congestión del tráfico (42,2%); Contaminación: (32,1%); Incremento del ruido: (25,5%); Presión turística: (24,6%); Encarecimiento de la vivienda: (22%). 

Estos datos respaldan las denuncias de las organizaciones de barrio contra las molestias del montaje, el ruido en la zona urbana de IFEMA/Valdebebas y la pérdida de arbolado. El rechazo se extiende al propio trazado: un 42,5% preferiría haber adaptado un circuito que ya existe, como el Jarama, antes que construir el trazado semiurbano de IFEMA/Valdebebas. 

Soluciones concretas y creíbles

Por ello, Greenpeace pide soluciones a estos problemas. La propia encuesta apunta cuáles son las preferidas por la ciudadanía: refuerzo de la movilidad sostenible (51,2%); medidas para que el pequeño comercio también se beneficie (47,7%); compensación a zonas afectadas (45,5%) y medidas ambientales y de recuperación de espacios verdes (45,3%). La organización recuerda cómo la ciudadanía madrileña se ha movilizado recientemente contra la tala indiscriminada de árboles o por la recuperación del entorno natural de las lagunas de Ambroz, relativamente cercanas al circuito, algo que no ha suscitado ningún eco en las Administraciones. Otras soluciones con un respaldo social significativo buscan resolver los impactos ambientales asociados a este tipo de macroeventos de manera más estructural, como son los que provocan el uso de jets privados o la aviación VIP y la vivienda turística.


Notas

(1) Nota metodológica: Estudio de percepción elaborado por Solbeck Consulting para Greenpeace mediante metodología CAWI (Computer Assisted Web Interviewing), sobre una muestra de 2.300 entrevistas válidas a población de 18 a 70 años en Madrid capital, el resto de la Comunidad de Madrid y el resto de España. Incluye un sobredimensionamiento de 400 encuestas en Madrid capital y otras 400 en el resto de la Comunidad de Madrid, lo que permite un margen de error de ±5 % para estos ámbitos territoriales.


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