IMÁGENES DE ESPAÑA TRAS LOS INCENDIOS FORESTALES EN 2026
Documentamos desde el aire, con imágenes exclusivas, la devastación que dejaron los incendios en Almorox (Toledo), Madrid Oeste, Burgohondo, en Ávila, Brieva (Segovia) y La Mierla, en Guadalajara.
Las fotos, tomadas en avioneta, muestran de cerca el desastre del incendio de Burgohondo (el mayor del que se tiene registro) y el que arrasó la Sierra Oeste de Madrid, tan grave que llevó a declarar la «emergencia nacional».
Mostramos nuestra solidaridad con las personas y pueblos afectados, mostramos nuestro apoyo a los equipos de extinción y pedimos a las fuerzas políticas que actúen pensando en el interés común.
Estas son algunas de las imágenes.

Madrid, 1 de agosto 2026. El presente verano de 2026 ha dejado ya varios hitos para la historia de los incendios forestales en España, tanto por su magnitud y virulencia como por el número de personas afectadas y fallecidas. Por eso, Greenpeace, de la mano del reconocido fotógrafo social y medioambiental Pedro Armestre, ha querido analizar desde el aire la magnitud de la destrucción y la desolación, llegando incluso a zonas no fotografiadas hasta ahora en los graves incendios ocurridos en Toledo, Madrid, Ávila, Segovia y Guadalajara.

El fuego se ha cebado especialmente con las urbanizaciones del Suroeste de Madrid, poniendo en evidencia el incumplimiento de la Directriz Básica de Protección Civil que obliga a los municipios a redactar Planes de Emergencia contra incendios forestales y a las urbanizaciones y núcleos residenciales en la interfaz urbano forestal a elaborar Planes de Autoprotección. Las urbanizaciones más afectadas por el fuego han sido El Encinar del Alberche (en Villa del Prado), El Club (en Navas del Rey), y un conjunto de complejos residenciales en San Martín de Valdeiglesias que incluyen Costa de Madrid, San Ramón, Javacruz, Javariega y Veracruz.

Los incendios que comenzaron en su mayoría durante la segunda quincena de julio afectaron a las localidades de Brieva (Segovia), Almorox (Toledo), San Martín de Valdeiglesias (Madrid), Burgohondo (Ávila) y La Mierla (Guadalajara). Incendios que han traído al centro de la península realidades ya vividas en otras comunidades autónomas durante 2025.

Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) sobre mediciones provisionales de perímetros sobre el área afectada en estos cinco grandes incendios arrojan una estimación de 107.041 hectáreas, el 59,46 % de la superficie quemada hasta la fecha (180.000 ha), destacando Burgohondo (Ávila, 44.447 ha) y La Mierla (Guadalajara, 32.100 ha) como los megaincendios más grandes en lo que va de año. En definitiva, este trabajo fotográfico documenta con imágenes que durante las dos olas de calor de la segunda quincena de julio los incendios forestales alcanzaron proporciones y daños antes nunca vistos.

Estos incendios han afectado al medio natural, de manera especial a espacios naturales protegidos como el Pinar de Almorox (Toledo), el Valle de Iruelas y el Castañar del Tiemblo (Ávila), el entorno del embalse de San Juan (Madrid), Valle del río Pirón (Segovia) y la Sierra Norte de Guadalajara, todos ellos incluidos en la Red Natura 2000 de la UE. Tesoros del patrimonio natural que contienen ecosistemas representativos del centro de la península y albergan poblaciones de flora y fauna protegida, con especies tan emblemáticas del mundo mediterráneo como el buitre negro (Aegypius monachus) cuya población en el Valle de Iruelas es la más numerosa de Castilla y León y una de las más importantes de España y de Europa. O la población de águila imperial ibérica (Aquila adalberti), presente en el Suroeste de la Comunidad de Madrid con varias áreas de nidificación y campeo.

Los daños han sido dramáticos también en espacios humanizados: urbanizaciones, campings, instalaciones turísticas, negocios de restauración, clubs naúticos, naves industriales, explotaciones ganaderas, agrícolas o apícolas que tuvieron que ser desalojados o su población confinada. El daño al tejido socioeconómico de estas zonas afectadas por el fuego ha sido de tal magnitud que queda comprometido el futuro económico de muchas familias y numerosos puestos de trabajo. El fuego no solo calcina ecosistemas forestales, arruina el futuro del medio rural.

“La solución a los grandes incendios forestales y a veranos como el que estamos viviendo no vendrá a través de la utilización de estas crisis como arma política y de desgaste del adversario, sino a través de un gran acuerdo político y social que incorpore las propuestas ya consensuadas por las organizaciones de la sociedad civil y de aprobar reformas, presupuestos y medidas concretas para empezar a invertir la tendencia actual que nos lleva al incremento de los grandes incendios de efecto devastador”, ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de la campaña de Bosques de Greenpeace España.

Cuando todavía estamos en el ecuador de la temporada estival, la superficie afectada por los incendios forestales se ha multiplicado por seis respecto al mismo periodo del año pasado.

Incendio madrid Oeste ©Greenpeace/Pedro Armestre
Los incendios ocurridos en España hasta la fecha se han llevado la vida de 15 personas y en los incendios de Ávila y Madrid se ha tenido que desalojar o confinar a más de 100.000 personas, algo inédito. La situación de emergencia y el grave riesgo sobre la población en varias comunidades autónomas obligó a declarar, por primera vez, la emergencia nacional por incendios. Y el incendio de Burgohondo es ya el mayor de la historia desde que se tienen registros.

El cambio climático aumenta el riesgo de que se produzcan grandes incendios forestales como los que hemos vivido. Tras la cuarta ola de calor en lo que va de verano, la humedad del suelo se ha reducido hasta grados extremos y la materia viva está en estado de estrés hídrico, aumentando el riesgo de incendio. En caso de rayo, accidente, negligencia o incendio intencionado, esta vegetación se comporta como un combustible perfecto para la propagación del fuego y en condiciones de viento facilita que se propague a gran velocidad. Si, además, se producen durante fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor se crean escenarios favorables para los incendios de alta intensidad que se hacen ingobernables, superando la capacidad de respuesta de los equipos de extinción.

El pasado mes de julio de 2026, 13 días estuvieron bajo situación de ola de calor, casi la mitad. Bajo estos escenarios, los expertos de emergencias se ven obligados a calificar el incendio como “fuera de la capacidad de extinción”, y esperar a que las condiciones meteorológicas cambien.

Greenpeace urge a realizar un cambio de paradigma en la lucha contra los incendios forestales centrado en la prevención y la gestión del territorio. De igual forma, los planes de prevención locales deben implementarse y dotarse de recursos reales, aumentando la concienciación social y mejorando las alertas a la población. Se hace también muy necesario adelantar las restricciones de seguridad ante olas de calor extremo y aumentar la concienciación social sobre el riesgo y la autoprotección, recordando que el 95% de los fuegos en el país son causados por negligencias o intencionalidad humana.
Greenpeace hace una llamada para transformar la solidaridad y la colaboración que surge en los momentos más dolorosos en un compromiso político y social tangible, permanente e integral. La organización exige una política pública estable, ajena a los ciclos electorales, con colaboración entre todas las administraciones y una participación activa de la sociedad civil y la comunidad científica.

- A las fuerzas políticas en el Congreso Greenpeace les solicita que escuchen el alto grado de consenso alcanzado entre los profesionales de la extinción, el sector forestal y las organizaciones ecologistas para empezar a trabajar en un acuerdo político amplio que haga posible un cambio de paradigma en la lucha contra los incendios forestales. Necesitamos una financiación estable y una fiscalidad favorable a la gestión forestal que nos permita invertir la tendencia al abandono del medio natural.
- Al Gobierno central le reclamamos una estrategia estatal centrada en la prevención: campañas de educación ambiental y un mayor esfuerzo en la investigación y reducción de las causas que provocan los incendios, con mayor dotación presupuestaria y humana a la Fiscalía de Medio Ambiente, el Seprona y los agentes forestales.

Madrid Deep Space Communications. Incendios Madrid Oeste. ©Greenpeace/Pedro Armestre
- Al Gobierno central y las comunidades autónomas les pedimos una inversión de, al menos, 1.000 millones de euros al año para gestionar el paisaje forestal y actuar cada año sobre un mínimo del 1 % de la superficie forestal española.
- A las comunidades autónomas, les pedimos reforzar la planificación preventiva, los dispositivos de prevención y extinción, la gestión del territorio y el cumplimiento de la legislación de biodiversidad y restauración de zonas quemadas
Comentarios
No debemos , ni podemos , mirar hacía otro lado . Esto mismo tenemos que aplicarlo con las guerras .