Los otros desastres nucleares
El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania, entonces URSS) explotó durante una prueba de seguridad, provocando el peor desastre nuclear de la historia. La explosión liberó material radiactivo, afectando gravemente a la región y gran parte de Europa. Hoy se cumplen 40 años de ese día y aunque Chernóbil ya no funciona, este y otros desastres nucleares siguen vivos.
La energía nuclear es un desastre geopolítico
Las plantas nucleares como Chernóbil y Zaporiyia en Ucrania o Bushehr en Irán siguen participando activamente en conflictos armados. Su mera presencia aumenta enormemente el potencial daño a la población civil y son moneda de cambio entre los contendientes del conflicto. En 2025, el nuevo sarcófago de Chernóbil (New Safe Confinement o NSC), fue dañado por un dron ruso. Según un informe reciente de Greenpeace, los daños del NSC han aumentado el riesgo de escape de partículas radiactivas. También la planta de Zaporiyia, ubicada en plena línea de frente ucraniano, está en riesgo. En Greenpeace hemos denunciado violaciones de los protocolos de seguridad como el grave deterioro de las condiciones de refrigeración de los reactores. La central de Busher, la única operativa en Irán, también ha sufrido impactos indirectos de la guerra. Un error de cálculo o un ataque deliberado sobre la infraestructura eléctrica asociada podría desencadenar un desastre nuclear en el Golfo Pérsico.
La energía nuclear es un desastre social
Un aprendizaje que dejan accidentes como Chernóbil pero también Fukushima es lo perenne que puede ser el impacto de cualquier accidente nuclear. Greenpeace ha hecho recopilado los resultados de sus recientes misiones en la Zona de Exclusión alrededor de la planta es esta aplicación. Los resultados son demoledores: el informe revela la persistencia de partículas radiactivas muy peligrosas en el fondo de su estanque de refrigeración. Lejos de mitigarse, décadas después, los impactos en Chernóbil y Fukushima siguen presentes en suelos, árboles y rocas pero también sobre las personas que viven cerca de estos desastres nucleares.

La energía nuclear es un desastre económico
Son inversiones millonarias y en todo el mundo se mantiene gracias a ingentes cantidades de dinero público. En España no es diferente, y aunque formalmente están en manos privadas han sido rescatadas varias veces a lo largo de su vida útil: la moratoria nuclear (1983), el tarifazo (1988), el rescate a los residuos (2005) y la ley de responsabilidad nuclear (2011) El informe realizado por la Universidad Rey Juan Carlos, «Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz«, analiza la propuesta de tres años de extensión de vida de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) y concluye que es de facto un nuevo rescate indirecto: los consumidores vamos a rescatar Almaraz pagando en la factura un sobrecoste de al menos 3.831 millones de euros.
La energía nuclear es un desastre para la transición energética
Las plantas nucleares florecieron entre los 70 y los 80, en un sistema eléctrico que consistía en grandes plantas en manos de unas pocas eléctricas. Ahora el contexto ha cambiado, las energías renovables se han adueñado del sistema eléctrico. Con ellas han aparecido infinidad de actores, entre ellos la ciudadanía, y miles de nuevos operadores y comercializadoras privadas que están disputando el poder a las grandes eléctricas. Este nuevo sistema basado en renovables necesita plantas flexibles para adaptarse a las variaciones de sol, viento y a la demanda a lo largo del día. Este rol hasta ahora lo está jugando las plantas de gas, también en manos de las eléctricas. En este nuevo paradigma energético los inflexibles y caros reactores nucleares no pueden adaptarse al nuevo contexto y están abocados a la extinción. El informe de la Universidad Rey Juan Carlos, «Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz», determina que el impacto de la extensión de tres años de Almaraz pone en riesgo 26.129 millones de euros de nuevas inversiones en energía renovable, indispensable para la transición.

To understand better how contamination affects the lives of Chernobyl survivors, Greenpeace carries out two pilot investigations into the remaining radionuclide contamination of locally produced food and forests.
La energía nuclear es un desastre para las generaciones futuras
La energía nuclear crea residuos peligrosos para la salud y el medio ambiente que se mantienen radiactivos durante cientos de miles de años. No se ha encontrado aún ninguna solución permanente para la gestión a largo plazo de grandes volúmenes de residuos nucleares. Hasta la fecha solo los almacenamos ya sea en superficie o bajo tierra pero siguen ahí. Además, el reactor 4 de Chernóbil, va a seguir siendo un problema radiactivo durante muchos siglos, como también lo van a ser los tres reactores dañados de Fukushima. En general, todas las plantas que hay que desmantelar en todo el mundo son un problema. Lo único que podemos hacer proactivamente para minimizar esta deuda es no extender la vida de las centrales nucleares y dejar de generar más residuos.
40 años de Chernóbil
- No podemos seguir haciendo más grandes estos desastres.
- No podemos extender la vida de estas plantas cuando la energía renovable ya nos puede dar toda la energía que necesitamos.
- No podemos dejarnos llevar por movimientos que nos anclan al desastre, como el acuerdo de gobierno extremeño (PP/VOX), den continuidad de Almaraz en contra las renovables.
Por todas estas razones, es importante que el Gobierno español mantenga su compromiso con el cierre programado de la central nuclear de Almaraz.
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