Entrada de blog por Adrián Fernández Carrasco - 16-09-2021


6 historias para pedir una movilidad más justa

Hoy arranca la Semana Europea de la Movilidad. Durante estos días tu ayuntamiento te recordará la necesidad de movernos con coches más limpios y más bicicletas para cuidar el medio ambiente y reducir las emisiones.

Sin embargo, este año en Greenpeace nos salimos de los mensajes oficiales. Después de 20 ediciones de la Semana de la Movilidad ya deberíamos saber que los coches contaminan (y por eso hemos denunciado a fabricantes como VW) y que las ciudades deben ser más ambiciosas en su sostenibilidad.

Pero la movilidad sostenible no solo implica ciudades más verdes, también facilita la vida a las personas más vulnerables para que desplazarse de forma cómoda y segura no sea un privilegio de los coches. Por eso, en esta Semana Europea de la Movilidad hemos pedido a seis mujeres que nos describan sus necesidades cuando se mueven por la ciudad.

1. Andreea: cuando caminar es una aventura

“El mayor desafío cuando camino son los coches en cada acera. Aunque es ilegal, es constante. Y como cada vez hay más coches, al final andar resulta más incómodo y peligroso que antes, con más tráfico y contaminación.” nos cuenta Andreea, una adolescente de Constanta (Rumanía), quien añade un segundo problema sobre la falta de transporte público: “No hay suficientes buses ni líneas. Hace falta una red robusta de transporte público para que la gente deje de usar el coche en su día a día.”

Para Andreea, las restricciones del covid demostraron que los espacios verdes son imprescindibles. “Tenemos que dar más espacio a las zonas verdes y menos a los coches. La ciudad no debería ser un escenario donde los que tienen coche exhiben su estatus económico, sino un lugar donde sus habitantes mejoren sus condiciones de vida”.

2. Cristina: la accesibilidad debe ser universal

Las dificultades para ir andando se agravan cuando vas en silla de ruedas. Nos lo cuenta Cristina (Parla, España): “Como usuaria de silla de ruedas no puedo decir que la ciudad sea un entorno hostil para mí ya que, afortunadamente, el movimiento de la discapacidad ha ido logrando muchas mejoras a lo largo de los años. Pero moverte por la ciudad sigue siendo difícil. En las aceras encuentras cantidad de obstáculos: terrazas de bares, bolardos, señales de tráfico, motos, bicis, patinetes… incluso árboles que obstaculizan el paso. Muchas veces tienes que bajarte de la acera y moverte por la carretera con el peligro que eso supone.”

Según Cristina, la accesibilidad universal es un criterio que no solo beneficia a quienes van en silla de ruedas: “Si se tuviera en cuenta la accesibilidad universal en las políticas de movilidad, las ciudades acogerían a todas las personas en igualdad de condiciones, pues cada adaptación podría ser utilizada por todas ellas. ¿Por qué hacer unas escaleras para entrar a un edificio y una rampa en el lateral, si las rampas son más fáciles de utilizar por todos?”.

3. Antonia: moverse es más difícil si eres mujer

En 2016, el 92 % de las mujeres de la UE con hijos cuidaba de ellos diariamente, pero solo un 68 % de los hombres hace lo propio. Estas diferencias hacen que las dificultades para moverse con peques afecten más a las mujeres.

“Los primeros meses llevaba a mi bebé con porteo, pero cuando empecé a usar un carrito me di cuenta de los problemas que había: aceras muy altas, llenas de agujeros y de coches aparcados encima… ¡ir con un bebé es una carrera de obstáculos!” dice Antonia (Brasov, Rumanía), quien lamenta la inacción de la administración: “no puedo esperar a que arreglen estos problemas, aunque lo he demandado varias veces, incluso en público”.

 

4. Martina: no hay espacios seguros

A la falta de espacios para caminar se juntan también la ausencia de lugares estanciales seguros. “Muchas veces tengo que desplazarme con mi peque de dos años y de vez en cuando hay que detenerse para que corretee un poco” nos cuenta Martina, de Bratislava (Eslovaquia). “Sin embargo, la mayoría de las calles no son seguras; no puedo dejarle andar por la acera porque hay coches por todas partes. Los únicos espacios seguros están rodeados por vallas (como parques y columpios) pero no siempre hay o tengo que desviarme mucho para llegar a ellos.”

Para Martina, una ciudad con espacios abiertos y sin coches le permitiría más facilidades para moverse con su peque, respirar un aire más limpio y tardar menos en sus viajes diarios. “Mi vida sería más fácil y más sana. Les pido a los políticos que se pasen una semana en mi lugar e intenten ir con un bebé a todas partes, seguro que cambiarían muchas cosas”.

Para quienes el coche resulta realmente necesario

Una ciudad con menos coches también facilita la vida a quienes de verdad lo necesitan. Cristina nos contaba que por su condición física necesita ir en coche a menudo, pero que en las plazas reservadas “lo normal es que te encuentres coches sin tarjeta o motos que te aparcan al lado y te impiden abrir la puerta. Algunas veces me he tenido que volver a casa por no poder aparcar.”

Estos problemas condicionan la capacidad de moverse cuando tienes una discapacidad. “Vas diseñando tus rutas y controlando los sitios por los que puedes ir o no… pero si te proponen cambiar de plan, toca volver a los desafíos de siempre. Hay personas con discapacidad que deben rechazar trabajos porque llegar a la oficina resulta imposible en transporte público. ¿De qué sirve que los edificios sean accesibles, si muchas veces llegar hasta ellos resulta imposible?” se pregunta Cristina.

5. Carry: una cuestión de justicia social

La dependencia del coche no sale gratis. Por eso la gente más joven o con menor poder adquisitivo se ve relegada al transporte público, Carry es una estudiante y trabajadora de Treviso (Italia) que no tiene coche propio y se mueve en transporte público y bicicleta. “Tengo que andar 3,5 km para ir al trabajo. No es mucho, no me importaría ir andando pero como trabajo hasta tarde y soy una mujer joven, por seguridad, prefiero ir en bicicleta.”

Los días de lluvia Carry va en autobús, pero tiene que regresar andando “porque el servicio de bus acaba a las 23:30 y es un problema, no ya desde el punto de vista logístico, sino sobre todo por mi propia seguridad al tener que volver a casa sola por la noche.”

6. Diana: un transporte público de calidad

Diana (Rumanía) nos cuenta que ha tenido que esperar hasta 40 minutos el autobús “con frío intenso, en invierno, lo que puede ser difícil para gente con problemas de salud. La promoción del transporte sostenible pasa por unas buenas condiciones (limpieza, climatización…) y por vías ciclistas seguras para llegar más rápido al trabajo”

Para Diana, un transporte público más rápido, cómodo y sencillo le facilitaría su día a día, y además traería aire limpio a su ciudad. Por eso reclama a los políticos que si saben cuales son los problemas, les pongan solución: “¡Haced vuestro trabajo y mejorad el transporte! ¡Ya vamos tarde!”

movilidadostenible

¡Súmate a la campaña!

Sigue el hashtag #MovilidadParaTodas y transformemos nuestras ciudades demandando:

  1. Más calles peatonales y zonas de bajas emisiones
  2. Mejor transporte público, con más rutas y frecuencias y asequible a todas las personas.
  3. Más apoyo a la movilidad compartida, a través de bicis públicas o cooperativas de vehículos compartidos
  4. Más y mejores vías ciclistas y peatonales
  5. Más espacios verdes en los barrios y calles

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#REinventaLaCiudad: Pide ciudades más verdes

Adrián Fernández Carrasco - autor del blog.
Adrián Fernández Carrasco
Ingeniero de Obras Públicas, especializado en Transporte, y Máster en Movilidad y Seguridad Vial por la Universidad Politécnica de Madrid. Responsable de la campaña de Movilidad en Greenpeace España. Twitter: @adri_fc
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