Entrada de blog por Elvira Jiménez - 19-08-2026


No, no siempre ha hecho este calor

Este calor no es el de antes. Ni mucho menos. Siempre ha hecho calor, sí, pero no así. Y negarlo pone en riesgo vidas. No hacen falta datos. Se vive en la calle, en las playas, en los montes. Este calor no es el de toda la vida. . 

Empezamos el verano de 2026 con la memoria del 2025, el más caluroso y récord en incendios y que superó a su vez los de 2022. 

Con varias semanas de verano aún por delante, de nuevo estamos dejando esos récords atrás. Julio de 2026 ha batido records de calor, hectáreas quemadas y ha acumulado un número insoportable de muertes. 

Solo con esto queda suficientemente claro que hace más calor que antes. Pero como sigue habiendo aquellos que creen que no es así, aquí más razones:

Razones por las que el calor de ahora no es el calor que ha hecho siempre
  1. Los datos de temperaturas no mienten y son contundentes.

    En España: 
  • Los cuatro años más calurosos desde que se tienen registros han sido desde 2022 a 2025. 
  • El primer semestre de 2026 ha sido ya el más caluroso por casi 2 ºC  y nos encontramos con temperaturas por encima de la media de forma casi continuada desde mayo.
  • El bimestre junio-julio de 2026 es ya el más caluroso de la serie histórica (1961) y el mes de julio ha sido el más caluroso junto con el de 2022 
  • Desde 1975 ha habido 78 olas de calor (sin contar las de 2026), más de la mitad (46) han sucedido solo durante los últimos 20 años
  • Entre 2001 y 2025 se han duplicado los días en ola de calor con respecto a 1975-2000. 
  • El 71,4% de los grandes incendios de 2025 ocurrieron durante episodios de ola de calor.

España no está sola en este ascenso de temperaturas. El calor vivido desde mayo en países cercanos como Francia o Alemania es también anómalo y no habría sido posible sin cambio climático. 

  1. El calor de hoy mata. 

Mientras los montes arden y se han cobrado la vida de 15 personas, las ciudades cuecen (casi literalmente) a sus habitantes. 

No son los golpes de calor. El calor mata de forma más silenciosa, en las calles y viviendas que atrapan el calor, cobrándose miles de vidas cada año por agravamiento de otras enfermedades. Tan solo en lo que llevamos de verano son cerca de 4000 las muertes atribuibles al calor extremo. Pero no son los episodios extremos los que más vidas se cobran. La exposición continuada a días de temperaturas elevadas aumenta esta cifra total a más de 11.000 si se suman las estimadas por calor moderado. 

  1. El calor no entiende de territorios. 

Las zonas tradicionalmente más frescas como el norte del país están sufriendo alertas rojas con temperaturas anómalas, muy elevadas para esas zonas como los más de 40 ºC registrados en Bilbao y Pamplona o los 38 ºC en Santander. Mientras, en las zonas históricamente más calurosas, el calor también ha aumentado superando las máximas medias habituales, como en Cáceres o Almería. 

No somos los únicos. Europa y otras partes del mundo también se cuecen. Incluso paises tradicionalmente más frescos están viendo como se superan records. Por ejemplo, en el mes de junio Reino Unido emitió el aviso rojo por temperaturas extremas tres días consecutivos por primera vez en la historia. Ese mismo mes Dinamarca, Suiza o Países Bajos registraron temperaturas inéditas de 39 ºC.

  1. Hábitos que están cambiando. 

Si los datos científicos no son suficientes, la experiencia personal ya nos lo indica. Eso de “salir a la fresca” o “ponerse la rebequita” por la noche es cosa del pasado. Las noches tropicales (temperatura mínima que no baja de 20 ºC) son ya la norma en muchos puntos del Mediterráneo como Valencia y Barcelona, a la vez que  aumentan las noches tórridas o incluso infernales (temperaturas mínimas superiores a 30 ºC, como las vividas en Canarias). En las aulas, el calor se cuela cada vez más en el periodo lectivo en unos centros educativos lejos de estar preparados para altas temperaturas en los que los ventiladores de mano se vuelven tan esenciales como los lápices y bolígrafos.

  1. Incendios descontrolados con un clima que está cambiando. 

Tras un invierno muy húmedo, llegan periodos secos y calurosos en los que los suelos pierden humedad y la vegetación, enfrentada a una ola de calor tras otra se transforma en vegetación seca susceptible a arder, disponible para que el fuego se propague con una velocidad y energía extremas. Esta pérdida de humedad crítica, entre otros factores como la continuidad de vegetación, genera incendios de alta intensidad e ingobernables, que superan con facilidad la capacidad de respuesta de los equipos de extinción. 

  1. Lo que estamos sufriendo son las consecuencias de lo que emitimos en el pasado.

Las temperaturas globales suben porque hay cada vez más gases en la atmósfera, como el CO2, que intensifican el efecto invernadero. Las concentraciones de estos gases son, ahora, mayores que nunca en la historia de la humanidad. Todavía, a pesar de las evidencias y advertencias científicas, las emisiones cada año son mayores que el anterior, debido sobre todo a la quema de combustibles fósiles. Pero podemos evitar que sea mucho peor. La comunidad científica, a través del IPCC, dice que es posible evitar ese calentamiento si reducimos a cero las emisiones mundiales a mitad de siglo. Queda poco tiempo, supone esfuerzos, pero merece la pena, porque cada décima de grado que evitemos supone evitar mucho sufrimiento para nuestros descendientes. 

Necesitamos acción y la necesitamos de forma urgente. 

Tenemos que frenar las emisiones de forma urgente. Solo así este tren que nos está arrollando podrá reducir su velocidad y el calor no irá a más. 

Para las temperaturas que ya vivimos es necesario adaptar en todos los niveles y sectores a un clima que ya no es el que era. Para todo esto es necesario acción política decidida, que se traduzca en un acuerdo político urgente frente a la emergencia climática, fundamentado en la ciencia, con mirada sistémica, vocación de permanencia y aplicación efectiva. Solo así podremos proteger a las personas y el territorio de los impactos que ya sufrimos. 

Elvira Jiménez - autor del blog.
Elvira Jiménez
Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Economía Circular y Desarrollo Sostenible por la Universidad Internacional de Valencia. Responsable de campañas y respuesta rápida de Greenpeace España. Twitter:@elvirajn
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