Usamos cookies para mejorar tu experiencia.
Entendemos que estás de acuerdo si sigues navegando.

01-12-2020

Haciendo trampas al clima

Una parte importante de los sectores más representativos para la economía y la mayoría de las grandes corporaciones han anunciado su compromiso con los objetivos del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Y este anuncio va acompañado de fechas y objetivos para alcanzar la “neutralidad climática” a mediados del presente siglo, esto es, conseguir un balance cero de emisiones en 2050.

¿Deberíamos, entonces, estar de enhorabuena? El problema es que frente a estas señales que envía el sector empresarial se contraponen las evidencias sobre la falta de desempeño de esos mismos objetivos y compromisos, cuando no el incumplimiento de las obligaciones legales en materia de rendición de cuentas.

Un análisis reciente del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa sobre la calidad de la información reportada por las empresas del IBEX 35 concluye que, aunque e​xiste un compromiso manifiesto en la lucha contra el cambio climático, ​tan solo siete empresas cuentan con un plan de acción e identifican medidas de adaptación al cambio climático.​ ​Prácticamente todas las compañías aportan información sobre las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) pero:

  • La evolución es positiva en solo 12 empresas en el caso de emisiones de alcance 1 y de 20 empresas en emisiones de alcance 2.
  • La información sobre otros contaminantes emitidos a la atmósfera es puramente anecdótica: 26 empresas informan de medidas de reducción, pero solo 15 del grado de cumplimiento de los objetivos marcados.

Parece que la estrategia empresarial está buscando mimetizarse con el nuevo marco social, político y económico, subirse al mainstream. Se multiplican las declaraciones públicas, adhesiones, firmas de acuerdos voluntarios, pactos y grupos de trabajo, discursos en las Juntas de Accionistas, Memorias de Sostenibilidad y Estados de Información No Financiera que anuncian un futuro de emisiones “cero neto” con diversas etapas o fases para la descarbonización. Estrategias empresariales y sectoriales que están desarrollando una comunicación y Responsabilidad Social Corporativa (RSC) llenas de vaguedades y buenas palabras.

Acción de Greenpeace en la central térmica de Meirama

Acción de Greenpeace en la central térmica de Meirama

Desde Greenpeace describimos en este informe las estrategias, malas prácticas, argucias, trampas y falsas soluciones que están siendo construidas para poner palos en la rueda de la gobernanza climática mundial. Y denunciamos que una parte de las empresas tan solo ha mudado de piel y están utilizando la transición ecológica y la descarbonización como un eslogan.

No es solo una pugna por el relato; lo que está en juego actualmente es el mismo objetivo del Acuerdo de París. Si no se pone freno a estas estrategias empresariales corremos el riesgo de perder una década clave en la lucha para mantener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC.