Entrada de blog por Julio Barea Luchena - 02-09-2026


España escala en la lista de riesgo del estrés hídrico

Los últimos datos del World Resources Institute (WRI) confirman lo que venimos denunciando desde Greenpeace: España sufre un estrés hídrico «alto», extrayendo entre el 40% y el 80% de sus recursos hídricos de forma continua.

Este indicador no mide una simple racha de malos datos meteorológicos, sino el agotamiento estructural al que sometemos a nuestros ríos y acuíferos. Seguimos consumiendo agua muy por encima de la capacidad de reposición de la naturaleza, atrapados en la trampa de considerarla como si fuera inagotable, cuando se trata de un recurso finito y vital.

«Seguimos consumiendo agua muy por encima de la capacidad de reposición de la naturaleza, atrapados en la trampa de considerarla como si fuera inagotable, cuando se trata de un recurso finito y vital»

El sumidero del regadío y la ganadería

El origen de la crisis no es la falta puntual de lluvia durante el año hidrológico, sino un modelo de sobreexplotación descontrolado durante décadas. Prácticamente el 80% del agua dulce consumida en España se la lleva el  regadío intensivo e insostenible, a lo que hay que sumar el impacto de la ganadería industrial.

Igualmente hay que tener en cuenta las pérdidas y fugas de las redes urbanas, que en algunos municipios llega al 30% del agua distribuida. No se trata de una catástrofe sobrevenida, sino de las consecuencias de una nefasta política de gestión hídrica.

España sufre un estrés hídrico similar a Marruecos o Eritrea

España se sitúa ya en el puesto 29 del ranking mundial de estrés hídrico (según los datos del WRI), esto posiciona al país casi a la altura de países aquejados por sequías severas como Marruecos o Eritrea, y superando a naciones como Argelia o Pakistán.

Si comparamos estos datos con informes anteriores del WRI, la tendencia es alarmante: España ha ido escalando puestos de forma progresiva en la clasificación global de riesgo hídrico (en su informe de 2015 la WRI situaba a España en el puesto 32). Subir peldaños en esta escala de riesgo no es fruto del azar, sino el resultado directo de mantener un modelo que agota las reservas del país.

Amenaza para la seguridad alimentaria

Las evaluaciones del WRI advierten de que este estrés hídrico en aumento no solo destruye los ecosistemas, sino que amenaza la estabilidad económica y la seguridad alimentaria en España y en Europa. Pese a ello, las administraciones españolas insisten en la obsoleta «política del hormigón», prometiendo más embalses que terminan convertidos en recipientes de cemento vacíos.

Construir más presas no va a hacer que caiga más lluvia del cielo, únicamente sirve para alimentar la trampa del consumo que nos aboca al colapso.

«Construir más presas no va a hacer que caiga más lluvia del cielo, únicamente sirve para alimentar la trampa del consumo»

El mito de Asturias o Galicia

Esta realidad ha golpeado, este pasado mes, con dureza al norte peninsular, desmontando el mito de la humedad inagotable en regiones como Asturias o Galicia. Ahogadas por restricciones, cosechas arruinadas y camiones cisterna en pleno agosto.

Recurrir a cisternas a final de verano es la prueba del fracaso institucional, que solo reacciona cuando el grifo deja de echar agua. La sequía no se gestiona mediante decretos de emergencia en agosto, sino reduciendo la demanda y protegiendo las fuentes de agua en invierno.

«La sequía no se gestiona mediante decretos de emergencia en agosto, sino reduciendo la demanda y protegiendo las fuentes de agua en invierno»

Greenpeace exige un cambio de rumbo radical. Hay que reducir las concesiones de regadío intensivo y la ganadería industrial, cerrar de inmediato los pozos ilegales que esquilman nuestros acuíferos y obligar a los ayuntamientos a auditar sus redes de agua potable.

Resulta urgente restaurar nuestras reservas estratégicas de agua, los acuíferos. Debemos proteger el bosque autóctono y garantizar caudales ecológicos reales que devuelvan la vida a nuestros ríos.

Si no queremos que la falta de agua y los cortes de suministro sean la norma general, tenemos que actuar ya, y aplicar políticas que garanticen la salvaguarda de nuestros recursos hídricos.

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