Entrada de blog por carmen - 23-06-2026


Manual del saboteador de la obsolescencia

El sistema te quiere dócil, endeudado y, sobre todo, rápido. Te han convencido de que si la pantalla de tu teléfono se agrieta o el motor de tu lavadora empieza a sonar como un helicóptero en combate, lo moderno, lo eficiente, es tirarlo a la basura y pasar la tarjeta de crédito. Te venden la obsolescencia programada como progreso, pero la verdad es mucho más cruda: es un atraco a tu bolsillo y un tiro en el pie al planeta.

Comprar un objeto nuevo cada vez que algo falla no es estatus, es pereza programada. Por eso, en un mundo que te empuja a devorar el nuevo modelo de temporada, el verdadero acto de rebeldía, la auténtica contracultura, es reparar.

Bienvenido al manual del saboteador de la obsolescencia. Aquí no arreglamos cosas por tacañería, lo hacemos por puro hackeo al sistema.

1. El manifiesto del saboteador: reparar es hackear el capitalismo

Desengañémonos: fabricar cosas que duren cien años es perfectamente posible con la tecnología actual. Si no se hace, es porque el modelo necesita que las cosas mueran para que la rueda siga girando. Cuando decides reparar un aparato, estás cometiendo un acto de insumisión económica. Primero, porque cada año que alargas la vida de tu tecnología es un año que le quitas de beneficios a las grandes corporaciones tecnológicas. Segundo, porque menos demanda de aparatos nuevos significa menos minería salvaje de coltán, litio y tierras raras en el Sur Global. Y tercero, porque los vertederos de Ghana no necesitan otro microondas que solo tenía un fusible quemado. Por eso, hacer que algo funcione de nuevo es una victoria épica. Es decirle a una multinacional: «Hoy no te vas a quedar con mi dinero, hoy mando yo».

2. Los comandos de la resistencia: movimientos urbanos que debes mapear

La resistencia no está escondida en búnkeres, sino que está en los barrios, armada con destornilladores de precisión, soldadores de estaño y mucha paciencia. Estos son los nuevos artesanos urbanos que están saboteando el dogma del usar y tirar.

Las restart parties y los repair cafés

Imagina un pub o un centro social un sábado por la tarde. No hay DJ, hay mesas llenas de cables, pantallas desmontadas y tostadoras destripadas. Las restart parties son eventos comunitarios donde ciudadanos de a pie llevan sus aparatos rotos y se sientan con reparadores voluntarios. Aquí la regla de oro es no dejar tu aparato para que te lo arreglen gratis. Aquí te sientas, te tomas algo, aprendes a usar el multímetro y metes mano al circuito tú mismo. El conocimiento se comparte; la obsolescencia se destruye en equipo.

© Katya Photo

El kintsugi cotidiano

En el otro extremo del espectro está la guerrilla estética. Inspirados en el kintsugi (la técnica japonesa de arreglar la cerámica rota con resina y polvo de oro), una nueva ola de artistas urbanos está aplicando esta filosofía a objetos cotidianos. ¿Un agujero en tus vaqueros favoritos? No se esconde con un parche invisible, se borda con hilos de colores neón usando la técnica del sashiko. ¿Una silla de plástico rota? Se une con grapas metálicas gigantes de colores. La cicatriz no es una vergüenza, sino la prueba de que el objeto tiene una historia y ha sobrevivido al asalto del tiempo.

3. Tu kit de inicio para el sabotaje doméstico

Para ser un buen saboteador no necesitas una ingeniería en el MIT, solo perder el miedo a mirar qué hay dentro de las carcasas plásticas. Este es tu equipamiento básico de guerrilla:

El set de destornilladores de seguridad (Pentalobe, Torx y compañía): Las marcas usan tornillos raros con formas de estrella o de tres puntas para que no puedas abrir tus propios dispositivos. Comprar un kit con estas puntas especiales es como conseguir las llaves maestras de la ciudad.

IFixit (la biblia del saboteador): Es una comunidad global de acceso gratuito con miles de manuales detallados paso a paso para desmontar desde el último modelo de smartphone hasta una videoconsola de hace diez años. Si está fabricado, alguien en iFixit ya ha explicado cómo arreglarlo.

Pegamento epoxi bicomponente y cinta vulcanizada: Los dos santos griales de la resistencia estructural. Capaces de reconstruir pestañas de plástico rotas o sellar cables que la industria diseñó para que se deshilacharan con mirarlos.

La próxima vez que algo se rompa en casa, no mires la web de Amazon. Mira el aparato fijamente, coge tus herramientas y prepárate para la batalla. Desarmar, diagnosticar y resucitar un objeto es la venganza más dulce contra el sistema. ¡¡¡¡Larga vida a las cosas que duran!!!!

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Comentarios

18 comentarios
Ramón 25/06/2026

¡¡¡ OLÉ !!!
No se os olvide la cinta aislante :) La vulcanizable también aísla, pero es, sobre todo, para aislar conexiones eléctricas del agua y no es muy resistente al sol, los roces, etc.

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Bienvenido 25/06/2026

Me parece de lo mas correcto. El problema es que todos no tenemos . Ni el mismo conocimiento. Ni la misma capacidad de asimilar ciertos mecanismos y elementos. Pero se puede intentar.

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carmen heras nadal 25/06/2026

Que chula propuesta!!

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Clara 25/06/2026

Si intentamos reparar algo, es a veces, al final no podemos. Existen las personas que sí saben hacerlo, damos paso a los oficios que ya se estaban perdiendo. A ver, si así se crean nuevos empleos, mejorando nuestra casa que planeta.

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Judit 25/06/2026

Cierto, pero tal vez esos oficios se han ido perdiendo porque no se ganaban la vida. Es más barato comprar el objeto nuevo ¡que repararlo! 🙄

Sergi 25/06/2026

Super a favor de las restart parties y los repair cafés!!! <3

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Manuel Parra 28/06/2026

Sí, super-a-favor, salvo que no hay ninguna necesidad de meter palabras extranjeras.

JOSE ANTONIO CAMACHO ESPINOSA 25/06/2026

Solo de este modo conseguiremos que el PLANETA TIERRA sobreviva.

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Assumpció 25/06/2026

Realmente lo mas importante ahora és darnos cuenta de como nos hemos dejado llevar, por lo facil, práctico comodo. Ser conciente es la base para poder hacer cambios personales y más rápidos. Ademas de repercusión favorable para todo el entorno en que habitamos.
Acordarnos del trueque, En antaño cuando no habia tecnologia ni monedas, se hacian intercambios de lo que sabia cada cual, teniendo o sin tener titulos academicos. El vecindario y necesidad hacian la llamada. Encontrar para arreglar una cafetera, una persiana, un aparato de radio etc... A cambio de un arreglo de un bestido, algo de cocina, o cuidar a unos niños, corte de cabello etc. Son ayudas mutuas poner donde hay el conocimiento práctico de cada uno. en el momento que se necesite.
También estimular a jobenes a profeciones de antaño, zapatero, panadero, alfarero. agricultor...
Esperemos que podamos hacer enlaces con salidas, solidarias con la naturaleza a corto plazo. Ella ya no puede esperar, es para bien nuestro y de la humanidad.
Gracias. Assumpció.

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Maria Jesús 25/06/2026

Estaría bien saber dónde poder acudir ante una avería, etc.

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Chus 25/06/2026

Si vives en Madrid o alrededores, los sábados de 18 a 20h. hay un Repair Café (sin café) en el Matadero. No van todos los sábados (son voluntarios). Te conviene confirmarlo antes en su web : https://madridrepair.blogspot.com/
También es bueno acudir media hora antes y ponerte en la cola porque a veces no pueden atender a todos. Se lo curran con mucho interés. Aplauso para ellos.

Angeles Legarreta Macau 26/06/2026

I dónde está este centro o centros me apunto rápido

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Elena 26/06/2026

Me gusta la idea y muy de acuerdo con que si el conocimiento se comparte casi todo tiene solución.

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Juan 27/06/2026

Que razón tienen, llevas un aparato con un problemilla a la tienda y te dicen que no hay piezas, que compres otro

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Guillem 29/06/2026

Totalmente de acuerdo con el llamamiento y los comentarios positivos, lo practico hace 60 años y generalmente me encuentro con el problema de que no se consiguen los repuestos, como cada tanto cambian estratégicamente el modelo, ya no producen repuestos para el modelo anterior. Por suerte tengo un auto del 1986, que funciona en el uso diario y los repuestos se consiguen en desarmaderos.

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Jose Juan Navarro 30/06/2026

Lo vengo haciendo toda la vida , con más o menos fortuna. La ayudita me vendrá de perlas. Gracias !!...

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Wolfgang Ricardo Nünke 30/06/2026

Así de claro; la globalización ha dado la fortuna a las multinacionales (inversión, empresas grandes, digitalización, etc.) y estos se han llenado sus bolsillos. Y la gente han tragado. Hoy la música es en forma de streming y hay que pagarlo. Antes tenías un disco de vinilo o un cassete y pagabas en el momento de adquirir el producto, la tasa y era tuyo. La electrónica analógica era reparable y con un poquito de cuidado duraba muchos años.
Y esto pasa con muchas otras productos. De esa trampa es muy difícil de salir, ya que las generaciones jóvenes se han acostumbrado a la forma de vivir de usar y tirar. Las comodidades se han generalizados y ahora es difícil de recuperar el aspecto de conservar.
Aunque soy ahora un jubilado, reparo todavía muchos aparatos de la gama marrón (amplificadores, cassetes, Compact Disc, Tocadiscos, magnetofonos, etc.) para amigos y conocidos. Y es un autentico placer, cuando consigues funcionar con seguridad dichos cacharros, que tenían una calidad y sonido supremo. Claro para eso se necesita instrumental especifico, que tengo en mi taller. Vale la pena de reparar y reutilizar dichos aparatos. Compensa gratamente.

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María Ángeles 09/07/2026

Existe un centro así en Bilbao?

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