España es el país
que más aumentó el uso del carbón en 2017
En 2017 la quema de carbón generó
46,5 millones
de toneladas de CO2 equivalente
En 2015 el
12% de las muertes
prematuras
fueron consecuencia de la quema del carbón
“Hay que seguir luchando, si no nos queremos morir o si no queremos que nos maten. Y para dejar un futuro para nuestros hijos y que sea una alternativa al carbón y a las térmicas”

Mientras las grandes eléctricas, con el apoyo de los gobiernos, obtienen beneficios de miles de millones de euros, el medio ambiente y las personas sufren las consecuencias de un sistema energético contaminante, ineficiente y costoso. Un sistema que destruye hogares y hábitats con minerías agresivas y quema de carbón, causando cicatrices permanentes en las comunidades y el medio ambiente.

El carbón deja un oscuro rastro tras de sí. Su quema genera emisiones de CO2 (convirtiéndolo en el principal causante del cambio climático) y la minería subterránea, gas metano (un potente gas de efecto invernadero). Su contaminación se filtra en el agua, la tierra, a través de grietas y hendiduras, aumentando el riesgo de asma, enfermedades cardíacas y cáncer, y causando la muerte prematura de miles de personas cada año. Por ello, si no se acomete su abandono definitivo, su coste será cada vez mayor, y no solo en términos económicos.

Greenpeace ha hecho una recopilación de estos impactos. Además, junto con un equipo de periodistas y documentalistas, ha recorrido varios puntos de la geografía carbonera española para documentar las consecuencias de su quema y extracción. Como resultado de este viaje, ha recolectado una serie de desgarradores testimonios, recopilados en el documental ‘El lado oscuro del carbón’ y en este documento, para poner el foco en quienes han sufrido y sufren cada día las consecuencias de convivir con un combustible fósil que envenena el planeta y sus habitantes.

Médicos, exmineros, activistas y asociaciones vecinales de zonas con centrales térmicas de carbón y zonas de extracción relatan todo lo que esconde el carbón: destrucción del entorno, contaminación, problemas sociales, enfermedades… Estas voces, casi siempre ignoradas y silenciadas, son las protagonistas de una lucha llena de dificultades pero también de esperanza. Los testimonios de Asturias, León, Almería y Teruel sirven de ejemplo de un problema que no solo ocurre ahí, sino que se repite en cualquier lado donde hay carbón.

Ahora es un momento decisivo, tanto a nivel nacional como internacional, para dejar atrás el carbón y sus consecuencias. Numerosos países ya están tomando medidas y comenzando un camino en el que el carbón no tiene futuro. Los próximos meses y años serán fundamentales para el necesario abandono del carbón en una transición sostenible y justa para las personas afectadas.

Las falsas soluciones publicitadas por la industria, como el carbón “limpio” o la captura y almacenamiento de carbono, han demostrado su ineficacia. Sin embargo, la aparición de energía solar y eólica verdaderamente limpia y barata es una realidad, como lo es el declive o abandono del carbón en algunos lugares como Reino Unido o Canadá o inspiradores ejemplos como Loos-en-Gohelle (Francia) y otras iniciativas de transformación alrededor del mundo (entre ellos en España). La pregunta es: ¿seremos lo suficientemente rápidos?