La energía nuclear es una tecnología de generación de electricidad basada en la fisión de átomos de uranio. Durante la generación eléctrica produce bajas emisiones directas de CO₂, aunque su ciclo de vida también genera emisiones y plantea retos relacionados con los residuos radiactivos, los costes, la seguridad y la transición energética.

La energía nuclear representa menos del 20 % de la generación eléctrica en España y su futuro genera un intenso debate sobre seguridad, costes, cambio climático y transición energética.

Greenpeace considera que estos retos pueden abordarse mediante un sistema basado en energías renovables, almacenamiento y eficiencia energética.

 ¿Qué es la energía nuclear?  Es una tecnología que genera electricidad mediante la fisión de átomos de uranio en un reactor nuclear.
 ¿Es renovable?  No. La energía nuclear utiliza uranio como combustible, un recurso mineral finito que no se regenera de forma natural.
 ¿Emite CO₂?  Sí. La energía nuclear genera emisiones de CO₂ a lo largo de todo su ciclo de vida.
 ¿Produce residuos?  Sí, incluidos residuos radiactivos de alta actividad y elevada peligrosidad.
 ¿Hay centrales en España?  Sí. España cuenta actualmente con 7 reactores distribuidos en 5 centrales nucleares.
 ¿Qué defiende Greenpeace?  Greenpeace defiende el cierre progresivo de las centrales nucleares y su sustitución por un sistema energético basado en energías renovables, almacenamiento y eficiencia energética.
7 reactores
operativos en el parque nuclear español de los 411 que hay en el mundo
37 sucesos en 2024 las
relacionados con la seguridad nuclear en las centrales españolas
46,5 años al cierra
es la edad media que alcanzarán las centrales nucleares españolas, versus la media mundial de 43,2 años.
¿Cuántas centrales hay en España?

España tiene 7 reactores operativos distribuidos en 5 centrales nucleares. Todos fueron construidos entre 1969 y 1988 y fueron diseñados originalmente para operar 40 años.

El calendario para su cierre progresivo, acordado en 2019 por el Gobierno y las empresas propietarias, prevé que el primero deje de funcionar en 2027 (Almaraz I) y el último en 2035 (Trillo).

El calendario de cierre de las centrales nucleares forma parte de la planificación de la transición energética en España y es coherente con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Este plan apuesta por un sistema eléctrico con mayor presencia de energías renovables, almacenamiento y redes más flexibles para reducir las emisiones y avanzar hacia un modelo energético más limpio, resiliente y descentralizado.

 

Parque nuclear español
Central Provincia Reactores Año de inicio Cierre acordado Años de operación al cierre
Almaraz (I y II) Cáceres 2 1983-1985 2027/2028 46/45
Ascó (I y II) Tarragona 2 1983-1985 2030/2032 47/47
Cofrentes Valencia 1 1984 2030 46
Trillo Guadalajara 1 1988 2035 47
Vandellós II Tarragona 1 1987 2035 47

*Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), diciembre 2025.

Los 7 reactores nucleares operativos en España generaron alrededor del 18,1 % de la electricidad nacional (incluido el autoconsumo), lo que situó a la energía nuclear como la tercera tecnología de generación eléctrica, por detrás del conjunto de las energías renovables, según el Informe del Sistema Eléctrico 2025 de REE (Red Eléctrica de España).

¿Las centrales nucleares dificultan la entrada de las energías renovables?

Sí, las centrales nucleares dificultan la entrada de energías renovables en determinados momentos porque están diseñadas para funcionar de forma continua y ofrecen poca flexibilidad para adaptarse a las variaciones de la demanda eléctrica. Esto aumenta los vertidos de energía renovable cuando la producción de energía solar o eólica es elevada.

¿Por qué ocurre?

Las centrales nucleares están diseñadas para producir electricidad de forma prácticamente constante.

Cuando coincide una elevada producción renovable con una demanda eléctrica baja, el operador del sistema puede verse obligado a limitar parte de la generación renovable para mantener el equilibrio de la red. Estas situaciones son cada vez más frecuentes durante periodos de elevada producción solar o en episodios de fuerte generación eólica e hidráulica.

Greenpeace considera que un sistema eléctrico basado principalmente en energías renovables requiere tecnologías más flexibles, capaces de adaptarse rápidamente a las variaciones de producción y demanda.

¿Qué impacto tendría prolongar la vida útil de Almaraz?

Según el informe de Greenpeace «Cierre nuclear o transición energética: el caso de Almaraz», si se cerrase esta central nuclear:

  • Se reducirían los vertidos de energía renovable en un 30 %.
  • Las energías renovables podrían sustituir el 96,4 % de la electricidad generada por esta central.
  • El 3,6 % restante podría cubrirse con otras tecnologías durante la transición.

En el caso de prolongar la vida de la central nuclear de Almaraz, según este estudio:

  • Se produciría un sobrecoste acumulado de 3.800 millones de euros en la factura de la luz entre 2026 y 2033.
  • Dejarían de invertirse en renovables 26.129 millones de euros entre 2026 y 2033.

Conclusión: mantener la central abierta supondría un elevado coste para la transición energética.

Ventajas y riesgos de la energía nuclear

La energía nuclear presenta ventajas e inconvenientes que son objeto de debate. Una de sus ventajas es que las centrales nucleares ya operativas producen grandes cantidades de electricidad con bajas emisiones directas de CO₂. Entre sus principales inconvenientes se encuentran la generación de residuos radiactivos, los elevados costes de inversión, el riesgo de accidentes -especialmente durante eventos climáticos extremos o en caso de conflictos-, los largos plazos de construcción y de desmantelamiento y la gestión de desafíos asociados a la gestión y seguridad de las instalaciones nucleares. A continuación, se resumen las principales características.

 

Aspecto Ventajas Riesgos
 Emisiones  Bajas emisiones durante la generación  Emisiones asociadas al ciclo de vida
 Producción  Continua Escasa flexibilidad y dependencia de un reducido número de grandes compañías eléctricas.
 Costes  Larga vida útil  Elevada inversión inicial y de desmantelamiento
 Residuos Bajo volumen de residuos de alta actividad  Muy peligrosos y radiactivos durante muchos años, y sin una solución definitiva para su gestión.
 Seguridad  Estricta regulación  Consecuencias graves en accidentes
¿Está creciendo o disminuyendo la energía nuclear en el mundo?

La energía nuclear atraviesa una etapa de estancamiento global y cuenta con una potencia instalada apenas un 1,2 % superior a la de hace 15 años.

Desde 2010, el número de reactores en funcionamiento en el mundo se ha reducido en 19, aunque los nuevos reactores —principalmente en China— tienen una mayor potencia.

Actualmente, la energía nuclear genera alrededor del 9 % de la electricidad mundial. Este estancamiento contrasta con el fuerte crecimiento de las energías renovables, cuya capacidad instalada aumentó un 262 % a nivel global en el mismo periodo. De hecho, solo en el último año se instaló más capacidad de energía limpia que toda la capacidad nuclear acumulada a lo largo de la historia.

En Greenpeace hemos detectado varias tendencias:

  • En muchos países el parque nuclear envejece.
  • Numerosos proyectos presentan retrasos y sobrecostes.
  • Los reactores modulares pequeños (SMR) aún no han demostrado su viabilidad comercial a gran escala.

¿Qué propone Greenpeace sobre la energía nuclear?

Greenpeace defiende el cierre progresivo de las centrales nucleares en España conforme al calendario acordado para 2027-2035. Considera que esta medida debe ir acompañada de un mayor despliegue de energías renovables, una gestión segura de los residuos radiactivos existentes y un modelo energético más eficiente, flexible y descentralizado.

En resumen, Greenpeace propone:

  • Mantener el calendario de cierre de las centrales nucleares.
  • Sustituir progresivamente la generación nuclear por energías renovables.
  • La fiscalidad nuclear, incluida la tasa Enresa, debe mantenerse o incluso aumentarse para garantizar que sean las empresas propietarias, y no las generaciones futuras, quienes asuman los costes del desmantelamiento y de la gestión del combustible gastado.
  • Impulsar un sistema energético basado en energías renovables, almacenamiento y eficiencia energética, como proponemos en el modelo Energías para Vivir Mejor.
Renovables actúa YA
¿Quieres contribuir a acelerar la transición energética?

Greenpeace trabaja para impulsar un sistema energético basado en energías renovables, eficiencia energética y almacenamiento.

Si compartes este objetivo, puedes conocer nuestras campañas y formas de participación.

Conoce cómo puedes participar

Conceptos clave sobre energía nuclear

Residuos radiactivos
Los residuos radiactivos son materiales que contienen sustancias radiactivas y requieren una gestión específica para proteger la salud y el medio ambiente. Según su nivel de radiactividad se clasifican en residuos de baja, media y alta actividad, siendo estos últimos los que requieren medidas de almacenamiento durante más tiempo.

Vertidos de energía renovable
Los vertidos de energía renovable son la electricidad generada por instalaciones eólicas, solares o hidráulicas que no puede incorporarse a la red eléctrica porque la oferta supera a la demanda o el sistema no dispone de suficiente capacidad para absorberla. En esos casos, parte de la producción renovable debe reducirse temporalmente.

Ciclo de vida
El ciclo de vida de una central nuclear comprende todas las etapas desde la extracción y el enriquecimiento del uranio hasta la construcción, el funcionamiento, el desmantelamiento de la instalación y la gestión de los residuos radiactivos. Analizar el ciclo de vida permite evaluar el impacto ambiental y las emisiones asociadas a toda la tecnología, no solo durante la generación de electricidad.

Residuos de alta actividad
Son los residuos radiactivos que presentan los niveles más elevados de radiactividad, principalmente el combustible nuclear gastado. Requieren sistemas específicos de almacenamiento y gestión durante largos periodos para garantizar la protección de las personas y del medio ambiente.

Preguntas frecuentes

No. La energía nuclear utiliza combustibles minerales finitos, como el uranio, por lo que no se considera una fuente de energía renovable.

Es cierto que algunas centrales nucleares pueden utilizar una pequeña proporción de combustible reciclado, conocido como MOX (combustible de óxidos mixtos), que incorpora materiales recuperados de combustible nuclear previamente utilizado. Esto permite reducir parcialmente la necesidad de extraer y enriquecer uranio natural, así como disminuir en cierta medida la cantidad de combustible gastado generado.

Sin embargo, el uso de combustible reciclado no convierte a la energía nuclear en una fuente renovable, ya que sigue dependiendo de recursos minerales limitados. Además, la implantación del combustible MOX ha sido limitada debido a sus costes y a la complejidad técnica que implica su fabricación y utilización.

En resumen, la energía nuclear depende de recursos no renovables, tanto para la obtención del combustible como para la construcción y operación de las instalaciones. Asimismo, genera residuos radiactivos que requieren sistemas de gestión y almacenamiento específicos durante largos periodos de tiempo.

Durante la generación de electricidad, las centrales nucleares no emiten CO₂ de forma directa. Sin embargo, sí generan emisiones indirectas asociadas a otras fases de su ciclo de vida, como la extracción y el enriquecimiento del uranio, la construcción de las instalaciones, el transporte del combustible y el desmantelamiento de las centrales. Considerando el conjunto de estas etapas, las emisiones de la energía nuclear se estiman en torno a 66 gCO₂e/kWh, una cifra aproximadamente un 85 % inferior a la de una central de gas de ciclo combinado, pero unas seis veces superior a la de la energía eólica.

Es el acuerdo alcanzado en 2019 entre las empresas propietarias de las centrales nucleares y el Gobierno de España para el cierre progresivo del parque nuclear español entre 2027 y 2035. Este calendario establece la planificación del cese de actividad de las distintas centrales y su posterior desmantelamiento.

Greenpeace defiende el cumplimiento de este calendario al considerar que facilitará la transición hacia un sistema energético basado en fuentes renovables y contribuirá al desarrollo de un modelo energético más sostenible.

Actualmente, España cuenta con siete reactores nucleares operativos distribuidos en cinco emplazamientos. Según el calendario acordado en 2019, todas las centrales cerrarán progresivamente entre 2027 y 2035.

Las centrales nucleares generan residuos radiactivos de distinta actividad. Los residuos de alta actividad corresponden principalmente al combustible gastado y requieren sistemas de gestión y almacenamiento especialmente rigurosos durante largos periodos debido a su elevada radiactividad.

Además, la operación y el desmantelamiento de las instalaciones generan residuos de media, baja y muy baja actividad, así como materiales no radiactivos. Cada tipo de residuo se gestiona de acuerdo con su nivel de radiación y las normativas de seguridad aplicables, pudiendo algunos materiales ser reciclados o reutilizados.

Greenpeace defiende reducir la generación de nuevos residuos radiactivos mediante el cierre progresivo de las centrales nucleares.

La seguridad de las instalaciones nucleares en España está supervisada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo independiente encargado de velar por la seguridad nuclear y la protección radiológica. Entre sus funciones se encuentran evaluar la seguridad de las centrales nucleares, inspeccionar las instalaciones y supervisar el cumplimiento de la normativa vigente.

El CSN emite informes preceptivos sobre las condiciones de seguridad de las plantas nucleares. No obstante, las decisiones sobre la política energética del país, incluido el futuro de las centrales nucleares, corresponden al Gobierno de España.

Greenpeace considera que la energía nuclear no es la opción más adecuada para afrontar la transición energética. Entre los motivos que señala se encuentran la generación de residuos radiactivos, los riesgos asociados a la seguridad de las instalaciones, los elevados costes de inversión, los largos plazos de construcción y el envejecimiento del parque nuclear español. La organización defiende que las energías renovables ofrecen una alternativa más rápida y sostenible para avanzar hacia un sistema energético descarbonizado.

Greenpeace propone un modelo energético suficiente, eficiente, 100 % renovable y libre de energía nuclear denominado Energía para vivir mejor. Esta propuesta plantea cómo satisfacer las necesidades energéticas de la población en España y Portugal garantizando una vida digna y una mejora de la calidad de vida, al tiempo que contribuye al cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París y respeta los límites planetarios. Según Greenpeace, este modelo demuestra que es posible avanzar hacia un sistema energético descarbonizado basado en energías renovables, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y de la energía nuclear.

Greenpeace sostiene que sí. Según sus estudios, el despliegue de energías renovables, sistemas de almacenamiento y medidas de eficiencia energética puede sustituir progresivamente la generación nuclear manteniendo la seguridad del suministro eléctrico.

En particular, el modelo «Energía para vivir mejor plantea que, para 2040, la totalidad de la demanda eléctrica de la península ibérica podría cubrirse con fuentes renovables de forma segura y fiable durante todo el año. Este escenario contempla un fuerte aumento de la electrificación de sectores como el transporte, la industria y los edificios, apoyado por una combinación de energías renovables, almacenamiento y gestión de la demanda.

La fisión es el proceso utilizado actualmente en las centrales nucleares para producir electricidad mediante la división de átomos de uranio. La fusión busca obtener energía uniendo núcleos ligeros, pero todavía no se utiliza para generar electricidad a escala comercial.

Tras el cierre de una central nuclear comienza un proceso de desmantelamiento que puede prolongarse durante décadas. Además, el combustible gastado, debido a su elevada radiactividad, requiere sistemas de gestión y almacenamiento específicos a muy largo plazo.

Por otro lado, los materiales que componen la instalación, como el hormigón, los metales y otros elementos estructurales, deben someterse a un proceso exhaustivo de caracterización, descontaminación y clasificación para determinar cuáles pueden reutilizarse o reciclarse y cuáles deben gestionarse como residuos radiactivos. Los materiales radiactivos generados durante este proceso se gestionan y almacenan conforme a estrictos criterios de seguridad y protección radiológica.