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Entrada de blog por Greenpeace España - 14-09-2020


La movilidad es una cuestión de justicia social, no de libertad individual

Toda la vida nos han vendido que la movilidad era una cuestión de libertad individual y estatus social. Y no es así. Si miramos cómo nos movemos, quién lo hace y con qué frecuencia, veremos el reflejo de unas elecciones vitales que no siempre consideran todas las consecuencias. Si algo nos ha recordado la pandemia es que las cosas pueden cambiar muy rápido, y tenemos una oportunidad única para hacer nuestra sociedad y nuestra movilidad más resiliente.

Como sociedad hemos considerado la movilidad como un aspecto individual y vinculado a la libertad y el estatus social, y todo gracias a la industria del automóvil, del petróleo y a su marketing. Y también a algunos políticos por pensar y vivir de esa forma.

Pero vamos a preguntarnos… ¿Dónde está la libertad cuando dependemos de un coche contaminante para acceder a los servicios que nos quedan lejos? ¿Dónde está cuando nuestros peques no pueden jugar en la calle o ir andando al cole porque es peligroso? ¿O cuando crecen respirando aire tóxico por la contaminación del tráfico? ¿Qué identidad personal hay cuando nos compramos todos el mismo SUV y vamos a la misma gasolinera, enriqueciendo a las empresas que más contaminan? ¿Por qué nuestras vacaciones dependen de una industria aeronáutica que no respeta el clima, ni a la sociedad ni a su personal? ¿Acaso el “estatus social” consiste en que cuando más dinero ganemos, más capacidad de movernos perjudicando al planeta, nuestro bien común más esencial?

Hasta que llegó la pandemia, estábamos consumiendo más que nunca. Y los nuevos patrones de movilidad juegan un gran papel a la hora de causar estragos al planeta. Pero no todos nos movemos igual. Quienes tienen más poder adquisitivo se desplazan mucho más, impactando negativamente en el clima de forma desproporcionada. El resultado puede parecernos el mismo para todos, pero las consecuencias no las pagamos igual. El cambio climático y la contaminación del aire atacan más a los más vulnerables. Un cambio climático alimentado por los tubos de escape. Una contaminación que causa enfermedades y muertes prematuras, accidentes de tráfico que hieren y matan a miles de personas, barrios divididos por autopistas, y entornos naturales enterrados bajo hormigón, recalentando nuestras ciudades por la falta de zonas verdes y terreno natural.

No queremos que cambies solo tú, ¡queremos cambiar el sistema!

Desde 2017, Greenpeace ha liderado una activa campaña de movilidad y contaminación, con multitud de debates sobre este tema. Pero al final, nuestro transporte es más que cada uno de nosotros… es sobre todos nosotros. No basta con un cambio individual, necesitamos reinventar el sistema para hacerlo más resiliente y adaptarnos a la realidad del cambio climático.

Queremos cielos limpios y un aire respirable. Ciudades y pueblos donde los niños y niñas puedan jugar, con calles donde se pueda andar o ir en bicicleta. Queremos espacios verdes (también en las calles) que nos ayuden frente a las olas de calor y nos refresquen física y mentalmente. Queremos que las personas sean autosuficientes y puedan acceder a todos los servicios (al trabajo, a la escuela, a comprar o al parque) andando, en bicicleta o en transporte público, sin tener que depender del coche.

Seguiremos teniendo coches para cuando sea imprescindible, pero los que hayan han de ser eléctricos, más eficientes y menos contaminantes, y de un tamaño y potencia razonables (¡basta de SUV enormes!). Para viajar necesitamos más trenes y que resulten más asequibles que el coche o el avión. La movilidad es un servicio público, no un negocio, y debe servir de forma razonable, sostenible y equitativa para toda la sociedad. Y esto va más allá de la movilidad, puesto que alcanza el modelo social, el espacio público, nuestra relación con el tiempo y lo que entendemos como progreso.

Es hora de reconocer que la movilidad consiste en un tema de autonomía personal y cohesión social. Si no, todo lo demás es puro greenwashing.

Texto escrito por Elodie Mertz, responsable de la campaña de transporte en Greenpeace Bélgica y del informe “Transforma el Transporte” elaborado por el equipo europeo de Clean Transport Now.

 

Greenpeace ha presentado hoy el informe Transforma el Transporte, una guía de políticas europeas de movilidad para lograr la descarbonización del transporte en el año 2040.

Para conseguir este descomunal reto se ha modelizado la evolución de los patrones de movilidad a través de 3 pilares fundamentales: reducir la demanda, cambiar a modos más sostenibles y aplicar mejoras tecnológicas como la electrificación. Solo aplicando estas 3 fórmulas de forma simultánea lograremos cumplir con los objetivos de emisiones del Acuerdo de París y, al mismo tiempo, lograr un sistema de movilidad más justo y equitativo con todas las personas.

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Comentarios

5 comentarios
Juan Carlos Otazu Pipaòn 14/09/2020

Las hormigas individualmente son vulnerables . Cuando la hormiga forma parte de un grupo (a ser posible lo más amplío posible ) , se comprueba como el grupo se beneficia . Si buscamos hechos en grupo la movilidad sera sostenible .

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Nicolae 14/09/2020

Aprecio el interes por la salud, por los valores reales. España unos 10 años atras tenia que pasar, por la energia renovable. Con todo los avisos , no han cambiado nada . Incluso con este virus ,hace el juego de los que matan. Un pais bonito, en los manos de inicuos. Si lo estamos pensando bien, ha todos los politicos , de mundo entero , le dan yqual lo que es por venir. Todo lo que les preocupa, es : Qien se hara mas rico , con la vacuna. Vuestro interes por la vida es un lucha complicada. Puede que otra generacion podra poner punto , ha todas estas horores. Hemos destrosado 99% esta Planeta, que es la casa de todos. Ojala que alguien de ariba , del universo , juzghe esta injusticia.

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josefina serrano escribano 16/09/2020

felicitaciones ojala un tanto por% elevado de la población opinara así
estoy con vosotros

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Greenpeace España 18/09/2020

¡Muchas gracias por tu apoyo, Josefina!

Dominique Moog 21/09/2020

Esta es una buena noticia para reflexionar sobre la movilidad y aquello que creemos ser nuestra libertad. Hoy, todos estamos dependientes de un coche, vivimos atados a solamente uno medio de transporte. Las personas poco salen de sus casas usando otras alternativas de locomoción, viven en las carreteras llenas de coches y poco disfrutan de las calles y de los paisajes. Además de ser un gran problema para el medio ambiente, pues la contaminación del aire es cada vez mayor. Pienso que esta es una reivindicación mucho importante, cambiar el sistema de movilidad va ayudar a la población y principalmente el medio ambiente. Los individuos podrán disfrutar mucho más de sus ciudades al hacer una caminata o andar en bici y usar el transporte público es una buena forma de ayudar en la reducción de la contaminación del aire. Para esto suceder, es necesario tener los espacios de locomoción y la concientización de que es indispensable usar otros medios de transporte.

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