El Ártico funciona como un aire acondicionado y de él depende el clima global, pero sigue siendo el océano más desprotegido del planeta.

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El Ártico se calienta más del doble que cualquier otro lugar del mundo
3/4 partes
de la capa de hielo flotante del Ártico se han perdido en los últimos 30 años
4 millones
de personas habitan en el Ártico y dependen directamente de él

El problema

El hielo del Ártico ejerce de refrigerador global, reflejando el calor solar hacia el espacio y manteniendo fresco el planeta. Pese a que lo que sucede en el Ártico repercute en toda la Tierra, este espacio es uno de los más desprotegidos y está abierto a múltiples amenazas.

Tres cuartas partes de la capa de hielo flotante del Ártico han desaparecido en los últimos 30 años. La destrucción de su hielo hace del océano Ártico un lugar mucho más navegable y lo expone a la pesca masiva y la extracción de petróleo, gas y minerales. Estas circunstancias generan gran variedad de choque de intereses, algunos tan graves como posibles conflictos bélicos.

Además de los cambios locales que impactarán directamente sobre la biodiversidad del Ártico y sus medios de vida, habrá cambios “remotos” que afectarán a distintas partes del planeta, como España, donde nuestros hábitats naturales se verán afectados por el aumento de las temperaturas.

«Para poder salvar el hielo del Ártico, los expertos indican que el aumento de la temperatura global debe situarse por debajo de los 1,5º C»

¿Cuál es la solución?

La quema de combustibles fósiles es el principal causante del cambio climático, por lo que la solución pasa por acabar con la dependencia del petróleo y demás combustibles fósiles.

La prohibición de prospecciones, libre navegación comercial, acciones militares y pesca industrial en su territorio son prioritarias. Con ese objetivo, Greenpeace propone la creación de un gran santuario marino que salvaguarde el Ártico de cualquier acción intrusiva.

Uno de los marcos perfectos en las relaciones internacionales para lograrlo es el Convenio OSPAR, capaz de regular las actividades potencialmente nocivas para al Ártico y fijar mecanismos vinculantes y de obligado cumplimiento para los estados miembros.

¿Qué está haciendo Greenpeace?

El objetivo de nuestra campaña a largo plazo es la creación de un santuario global en el Ártico que lo proteja de las prospecciones petrolíferas, de la pesca industrial y del tráfico marítimo en las nuevas vías creadas por el deshielo.

Greenpeace quiere que la Comisión OSPAR apruebe la propuesta de declaración de un Área Marina Protegida en las aguas árticas que entran en su jurisdicción. Esto supondría la protección de casi el 10% del santuario ártico que propone Greenpeace.

Pese a que Noruega, Islandia y Dinamarca bloquearon este acuerdo en 2016, Greenpeace, como miembro de una coalición internacional, seguirá persiguiendo jurídicamente las industrias destructivas y señalando a aquellos países como Noruega que abren nuevas áreas del océano Ártico para la exploración de petróleo.

Además, Greenpeace trabaja junto a otras organizaciones en el desarrollo de un Tratado de Protección de la vida marina en alta mar en Naciones Unidas para la creación del santuario ártico así como la protección de las aguas internacionales en todo el mundo.