El Ártico es la región situada alrededor del Polo Norte. Incluye el océano Ártico, extensas áreas de hielo marino, glaciares, tundra y territorios pertenecientes a ocho países del hemisferio norte.
¿Por qué es importante el Ártico?
El Ártico es mucho más que una región remota situada alrededor del Polo Norte. Su estado influye en el clima, los océanos, la biodiversidad y millones de personas dentro y fuera de la región. Los científicos consideran que se trata de uno de los grandes reguladores del sistema terrestre.
El Ártico en cuatro claves
- Ayuda a regular la temperatura global: el hielo y la nieve reflejan una parte importante de la radiación solar, lo que ayuda a moderar el calentamiento global y contribuye al equilibrio climático del planeta.
- Influye en las corrientes oceánicas y atmosféricas, que redistribuyen calor y energía al planeta. Los cambios que se producen en esta región afectan más allá del Polo Norte.
- Alberga ecosistemas únicos y altamente vulnerables a las alteraciones climáticas como la tundra y los bosques submarinos de algas.
- Es el hogar de millones de personas y comunidades indígenas.
Ártico terrestre y Ártico marino
El Ártico no es únicamente un océano cubierto de hielo. También incluye glaciares, permafrost, tundras, fondos marinos y comunidades humanas que forman uno de los sistemas naturales más importantes del planeta. Para comprender su papel en el clima global y las amenazas a las que se enfrenta, conviene distinguir entre el Ártico terrestre y el Ártico marino.
Ártico terrestre: hielo, permafrost y comunidades humanas
El Ártico terrestre incluye Groenlandia, glaciares, tundra y extensas zonas de permafrost. Estos ecosistemas almacenan grandes cantidades de agua dulce y carbono, además de sustentar a numerosas comunidades locales e indígenas.
El calentamiento acelerado de la región está provocando cambios significativos en el hielo continental, el permafrost y los modos de vida tradicionales.
Ártico marino: océano, biodiversidad y fondos marinos
La superficie del océano Ártico durante el invierno está cubierto por hielo marino casi en su totalidad, mientras que en verano se funde parcialmente. Alberga ecosistemas marinos únicos y desempeña un papel fundamental en la regulación climática global. Estos ecosistemas albergan especies tan emblemáticas como el oso polar, la beluga, el narval o los bosques de kelps.
La pérdida de hielo marino está transformando rápidamente este entorno y aumentando la presión derivada de actividades industriales como la pesca, el transporte marítimo y la exploración de recursos para su explotación.
Principales amenazas para el Ártico
El Ártico se enfrenta a amenazas climáticas y humanas que afectan tanto a los ecosistemas terrestres como marinos. Muchas de ellas están interrelacionadas: la pérdida de hielo facilita nuevas actividades económicas industriales y aumenta la presión sobre una región especialmente vulnerable.
El deshielo del hielo marino, los glaciares y el permafrost
El calentamiento acelerado del Ártico, cuatro veces más rápido que el resto del planeta, es un fenómeno conocido como amplificación ártica y está provocando la reducción del hielo marino, el retroceso de glaciares y la degradación del permafrost.
Estos cambios alteran los ecosistemas, afectan a las comunidades locales y pueden amplificar el calentamiento global mediante mecanismos de retroalimentación climática que siguen siendo objeto de investigación.
La expansión de actividades extractivas
La reducción del hielo facilita el acceso a regiones anteriormente inaccesibles para actividades como la exploración de petróleo y gas o los proyectos de minería submarina.
Numerosos científicos y organizaciones ambientales advierten de que estas actividades podrían generar impactos significativos sobre ecosistemas extremadamente sensibles y todavía poco estudiados.
El aumento de la pesca industrial y del transporte marítimo
La apertura de nuevas rutas de navegación y el acceso a zonas antes cubiertas por hielo incrementan la presión humana sobre el océano Ártico.
El aumento del tráfico marítimo, la contaminación acústica, el riesgo de vertidos y la expansión de determinadas actividades pesqueras plantean nuevos desafíos para la conservación de la biodiversidad marina.
El Tratado Global de los Océanos y la protección del Ártico
La protección efectiva del océano Ártico requiere mecanismos internacionales capaces de actuar más allá de las fronteras nacionales.
¿Qué es el Tratado Global de los Océanos?
El Tratado Global de los Océanos, o acuerdo BBNJ, es un acuerdo internacional adoptado en el marco de Naciones Unidas para mejorar la conservación y asegurar el uso sostenible de la biodiversidad marina en aguas internacionales, cuyo objetivo es proteger al menos el 30% de la alta mar para 2030, mediante la creación de una red de santuarios oceánicos.
¿Por qué es importante para el Ártico?
Parte del océano Ártico se encuentra fuera de las jurisdicciones nacionales. Por ello, la protección de estas aguas depende en gran medida de mecanismos internacionales de cooperación y gobernanza.
El Tratado Global de los Océanos proporciona una oportunidad histórica para reforzar esa protección en un área especialmente vulnerable.
La propuesta de Greenpeace: un Santuario Marino Ártico
Greenpeace propone la creación de un gran Santuario Marino Ártico denominado “Banana Hole” que permita proteger ecosistemas especialmente sensibles frente a actividades industriales de alto impacto.
El Tratado Global de los Océanos ofrece una base jurídica especialmente relevante para avanzar hacia nuevas áreas marinas protegidas y mecanismos de conservación vinculantes.
Entre las medidas que Greenpeace propone impulsar se encuentran:
- Protección de 5 zonas prioritarias que albergan ecosistemas únicos:
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- Zona de convergencia de las Corrientes de Canarias y de Guinea, en el Atlántico Norte;
- Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte;
- Sur del Mar de Tasmania y Colina Lord Howe, en el Pacifico Sur;
- Cordilleras submarinas de Salas y Gómez y de Nazca, en el Pacífico Sur;
- Banana Hole, en el océano Ártico.
- Regulación de las actividades humanas que se desarrollan en alta mar
- Prevención de nuevas amenazas extractivas como la minería submarina.
- Aplicación efectiva del principio de precaución.
- Refuerzo de la cooperación internacional para la conservación del océano Ártico.
¿Qué defiende Greenpeace?
Greenpeace defiende una mayor protección internacional del océano Ártico y considera que el Tratado Global de los Océanos ofrece una oportunidad histórica para avanzar en esa dirección.
Además de la creación de un Santuario Marino Ártico, reclama mecanismos internacionales capaces de proteger los ecosistemas más vulnerables frente a actividades industriales como la exploración de petróleo y gas, la pesca industrial o la minería submarina.
Qué puedes hacer tú
Pide a Naciones Unidas que proteja esta zona única declarándola santuario.
¡Actúa con tu consumo! Una de las principales amenazas del Ártico es el cambio climático, que provoca su deshielo. Por ello es importante ser conscientes de cómo consumimos energía y hacerlo de la manera más eficiente posible para reducir nuestra huella de carbón. Aquí te proponemos algunos consejos para ello.
¡Súmate a Greenpeace! Sé parte de nuestra organización para exigir a las empresas que no exploten el Ártico para la pesca o la extracción de petróleo, y para pedirle a los gobiernos mundiales que avancen en la protección del Ártico. ¡Pincha aquí para unirte a Greenpeace!