Feliz Día Mundial del Medio Ambiente
Hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente y desde Greenpeace hemos querido celebrarlo poniéndole humor. La reconocida viñetista Flavita Banana nos ha cedido una viñeta, que hemos colocado en una pancarta enorme y hemos desplegado en Barcelona, en la que se ve una cita en la que ella le pregunta a él: y a nivel político, ¿tú eres más de ecologismo o de muerte o destrucción?
Cuando el amor te hace ecologista: De Tinder a la acción colectiva
Esto me hizo recordar momentos con mis amigas revisando perfiles de Tinder entre risas. Ellas siempre pasan a toda prisa de un perfil a otro descartando a la mayoría. Se burlan de mí porque yo siempre quiero poder leer algo de información antes de descartar y no me dejan tiempo para ver nada. Dejad que el muchacho se explique un poco (sí, somos hetero, al menos de momento) les digo, pero no hay manera. Me gusta aunque sea poder ver los iconos tras las fotos que de forma rápida te caracterizan: si eres apolítico o no, si eres creyente o no, si te gustan los niños o si te gusta recorrer el mundo viajando. La viñeta me llevó a pensar, ¿qué pasaría si hubiera un icono con el que expresar si eres de conservar el planeta o de destruirlo?

Seguramente eres ecologista y no lo sabes
Yo sostengo que la gran mayoría de las personas somos ecologistas aunque no nos hayamos dado ni cuenta. Igual que la gran mayoría de personas queremos que todas podamos acceder a una vivienda digna, que las niñas y los niños no se frían de calor en el cole, que tengamos una alimentación sana o que podamos pasear cerca de un río no contaminado. Querer todo esto es ser bastante ecologista.
Pueden parecer deseos o /realidades demasiado ingenuas pero hay muchos datos que sostienen esta intuición sociológica de que, sí; todas, en el fondo, queremos un mundo mejor. Aquí van solo algunos:
- En 2025, la que iba a ser la mayor macrogranja de vacuno de Europa (en Noviercas, Soria, con 23.520 vacas) fue desestimada definitivamente por la justicia gracias a la presión popular, una victoria para la salud y el territorio de las personas. Gracias al caso de Noviercas, se han establecido límites máximos para nuevas granjas intensivas en España. Es decir, el poder colectivo ha marcado un precedente legal para la protección de recursos hídricos y ecosistemas rurales.
- Más de 600.000 personas en España apoyaron la iniciativa legislativa popular para dotar de entidad jurídica al Mar Menor, lo que lo convirtió en el primer ecosistema de Europa con derechos propios reconocidos por ley. Siguiendo esta estela, los colectivos que han conseguido paralizar la ampliación del Guggenheim en Urdaibai están trabajando para que este espacio natural tenga también personalidad jurídica propia. Lo que hacemos abre caminos que otras pueden seguir.
- Más de 700.000 personas mostraron su rechazo firme a la instalación de la macrocelulosa de Altri en Galicia. La presión social ha conseguido paralizar este proyecto que amenazaba, entre otras cosas, con verter hasta 30 millones de litros de aguas residuales al río Ulla diariamente. Altri Non ha sido la campaña de Greenpeace con más apoyo de la última década. Impresionante, ¿no
- Según el Ministerio de Transición Ecológica, en España, 55.000 personas se dedican a producir alimentos sin dañar la tierra y el agua y con condiciones de trabajo dignas. España es el primer país europeo en superficie de producción ecológica, con casi tres millones de hectáreas en 2024. Toma ya.
- 9 de cada 10 personas en España apoyan que las empresas de combustibles fósiles paguen impuestos por los impactos climáticos que provocan. Y un 81 % considera que el Gobierno debería invertir más en apoyar a las comunidades más afectadas por el cambio climático.
- En España ya existen más de 800 comunidades energéticas, que aglutinan a unos cuantos miles de personas que han decidido juntarse con la gente de su barrio o pueblo para producir su propia energía solar, democratizando así la decisión de cuánta energía producimos, para qué y cómo queremos distribuirla.

La acción colectiva tiene sus frutos
Necesitamos a todas estas personas, nos necesitamos todas. Las que dicen en una primera cita que son ecologistas y las que no lo dirían pero tienen claro que destruir lo que nos permite estar vivas no es buen plan para nadie. Joanna Macy planteaba que nos vamos motivando a través de la acumulación de experiencias de apoyo mutuo y de colaboración y que esta motivación aumenta a su vez el entusiasmo por hacer más acciones decididas que son capaces de cultivar la esperanza. Una esperanza que no está vacía de contenido ni de hacer, que no es una simple palabra, sino que es una esperanza activa (como la llamaba Macy), una esperanza preñada de acciones.
Hoy reivindicamos la generación de este poder colectivo que genera esperanza como palanca de cambio: los datos de la crisis ecológica son apabullantes, ayer mismo tuvimos que dar la noticia de que habíamos llegado ya al día de sobrecapacidad del planeta. Pero cada día millones de personas en todo el mundo eligen ecologismo en lugar de destrucción, y presionan y exigen medidas políticas para que las cosas cambien. Las soluciones y las acciones colectivas en defensa de la naturaleza y de los derechos humanos deben contagiarse y multiplicarse para transformar el sistema, y, para ello, en primer lugar deben ser contadas, por qué no, en una primera cita.
Feliz día del medio ambiente.


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