Seis argumentos por los que las energías renovables nos protegen de las subidas de precios de los combustibles fósiles
La actual crisis energética derivada de la guerra ilegal en Oriente Medio está afectando directamente a la población de todo el planeta. Los precios de los combustibles fósiles como el gas o el petróleo y sus derivados se han disparado, los alimentos se han encarecido y las facturas de electricidad están aumentando, sobre todo en los países y empresas que no han apostado por las energías renovables y/u otras medidas de ahorro. Y es esperable que la inflación fósil persista después de un potencial acuerdo de paz. Mientras, las familias pagan las consecuencias y las empresas de combustibles fósiles aprovechan el contexto para seguir beneficiándose del alza de sus precios.
Esto no es casualidad.
Cuando la energía depende de combustibles fósiles comercializados a nivel mundial, cualquier interrupción, ya sea una guerra, tensiones geopolíticas o problemas de suministro; afecta directamente a los bolsillos de las familias. Es ahí donde las energías renovables, entre otras soluciones, se presentan como una medida práctica que está transformando los sistemas energéticos en todo el mundo. Esta crisis es una señal de alerta de un sistema que nos hace más vulnerables y una oportunidad para acelerar la soberanía energética con una transición basada en energías renovables. En España, nuestro estudio Energía para vivir mejor, demuestra que otro concepto adicional, la “suficiencia”, junto con la eficiencia y las renovables, facilita el objetivo de liberarnos de los combustibles fósiles, reduciendo el derroche de energía al mismo tiempo que se aseguran los servicios energéticos necesarios para una vida digna para todo el mundo minimizando, a su vez, todos los impactos ambientales.
1r ARGUMENTO: La cantidad de energía renovable que se instala al año actualmente supera a las nuevas instalaciones del resto de tecnologías, y su coste es menor que el de los combustibles fósiles.
En 2025, aproximadamente el 85 % de la nueva capacidad de generación eléctrica construida en todo el mundo fue de fuentes renovables, principalmente solar y eólica. Y esto significa un cambio estructural.La energía solar y eólica se encuentran ahora entre las fuentes de energía más económicas, superando a las nuevas centrales eléctricas de gas, carbón y nuclear, y ofreciendo protección contra las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles. Y esto sin contar que además los combustibles fósiles están altamente subvencionados con recursos públicos en todos los países. Nuevos datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) muestran que las energías renovables (solar, eólica) y el almacenamiento puede cubrir la demanda de energía las 24 horas del día, 365 días al año, manteniendo la seguridad de suministro de forma ininterrumpida. Esto también lo demostró Greenpeace para España hace 15 años, y lo hemos vuelto a demostrar en 2026 con un nuevo estudio para España y Portugal.
Países como Costa Rica, Uruguay y Albania ya obtienen casi toda su electricidad de fuentes renovables. Incluso en Estados Unidos, durante marzo de 2026, obtuvo más electricidad de fuentes renovables que de gas natural, que suele ser la principal fuente en la red eléctrica estadounidense, lo que marca un hito importante en la transición. La UE también produjo más electricidad con solar y eólica que con gas durante 2025, el primer año en conseguirlo. Desde 2023 en España ya ha habido varias ocasiones en las que la generación de electricidad renovable ha sido mayor que el consumo durante varias horas, situación que cada vez está siendo más frecuente. Y de media, las renovables ya aportan más de la mitad de la electricidad en España. Esto demuestra que un futuro de energía limpia está a nuestro alcance. Esto ha evitado, a diferencia que en otros países de nuestro entorno, que la subida de los precios de los combustibles fósiles por la guerra en Irán contagiara los precios de la electricidad. Las renovables nos han ayudado a protegernos de la inflación fósil.

2º ARGUMENTO: El almacenamiento en baterías y las redes inteligentes hacen que la energía eólica y solar sean fiables.
Los precios de las baterías han caído drásticamente, con una reducción de más del 90% de los costes del almacenamiento de energía desde 2010, lo que permite almacenar energía producida con sol y viento y liberarla cuando sea necesario. Al mismo tiempo, unas redes más inteligentes, una mejor previsión y una demanda más flexible permiten que los sistemas energéticos equilibren la oferta y la demanda con mayor eficacia que hasta ahora.
El resultado es un sistema que no depende de la quema continua de combustibles fósiles para mantenerse estable. El sistema energético del futuro se basa en una combinación de diferentes fuentes de energías renovables, almacenamiento e infraestructura inteligente, como redes inteligentes y centrales eléctricas virtuales. Esta diversidad genera resiliencia.
3º ARGUMENTO: La suficiencia es la manera en la que logramos usar la energía para lo que realmente necesitamos.
Uno de los resultados de las crisis que estamos afrontando (climática, energética y de pérdida de biodiversidad) es también el empeoramiento de las desigualdades sociales que crecen cada día más. No solo entre el norte y el sur global sino, también, dentro de cada país. Mientras la huella climática de una persona entre el 1% más rico es unas 10 veces superior a la de una persona media, la diferencia se vuelve obscena si observamos que los superricos emiten un millón (1.000.000) de veces más que una ciudadana media. Sin embargo, uno de cada tres hogares no se puede enfriar adecuadamente en verano y el transporte público es un desafío para 5 millones de personas.
Entonces ¿cómo unir protección del medio ambiente y justicia social? En otras palabras: ¿cómo vivir de forma digna dentro de los límites planetarios?
Greenpeace plantea una solución para abandonar los combustibles fósiles y la nuclear basada en el concepto de energía para vivir mejor: reducir un 39% nuestra demanda de energía para 2040, empezando por el derroche, lo contaminante y el reparto injusto de dónde usamos esa misma energía, gracias a suficiencia y eficiencia. Y cubrir la energía que queda al 100% con energías renovables.
Se trata de que la demanda energética sea menor para mantenernos dentro de los límites del planeta y repartida de forma más justa para asegurar que todo el mundo (incluidas las futuras generaciones) tengan acceso a las cosas que son importantes para sostener la vida (clima estable, aire limpio, agua potable, vivienda, empleo, movilidad, alimentación, salud, educación, etc.). En definitiva, energía para vivir mejor.
Ejemplos de medidas de suficiencia son la prohibición de los jets privados y los vuelos cortos con alternativa en tren, la reducción del gasto militar, reordenar las ciudades para que todos los servicios estén cerca, la apuesta por el transporte e sostenible y público frente al sobreuso del vehículo privado o evitar la construcción de industrias contaminantes que traen más problemas que ventajas, como el proyecto de Altri paralizado por la presión popular en Galicia.

4º ARGUMENTO: La energía limpia y de producción nacional puede proteger a los hogares de las fluctuaciones de precios.
Los países que dependen más de las energías renovables y menos del gas importado, incluido en el caso de España, generalmente han experimentado menores fluctuaciones en los precios de la electricidad que aquellos que dependen de los combustibles fósiles, incluso durante la crisis actual tras la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán.
Los análisis demuestran que aumentar la producción de energía con energías renovables puede reducir la volatilidad de los precios de la electricidad y mitigar las fluctuaciones extremas, ya que la energía eólica y solar no requieren combustibles que puedan escasear o encarecerse repentinamente. El sol y el viento no se pueden bloquear en el Estrecho de Ormuz.
Lo mismo ocurre a nivel doméstico. La energía solar en los tejados, la calefacción eléctrica con bombas de calor y edificios bien aislados, y el transporte compartido y eléctrico reducen la exposición al aumento de los costes del combustible y hacen que las facturas sean más predecibles. En España ya hay instalados 9.590 megavatios de autoconsumo solar que producen el 4,1% de la electricidad consumida en España. Una vez implementados, estos sistemas ofrecen un nivel de previsibilidad que los combustibles fósiles no pueden brindar.
Por eso, la demanda de estas tecnologías se dispara durante las crisis. La gente busca maneras de controlar sus gastos energéticos, y las energías renovables limpias y de producción local representan una salida a un sistema donde cada nuevo conflicto o embargo puede disparar las facturas. Por esta razón, los gobiernos deben dejar de dar ayudas indiscriminadas a los combustibles fósiles y apostar por medidas sociales, como un Escudo Social Verde que proteja la renta de las familias y pymes con ayudas e incentivos adecuados que avancen en la transición.
5º ARGUMENTO: Las energías renovables descentralizadas y de propiedad comunitaria generan seguridad y resiliencia energéticas reales.
La seguridad energética no solo depende del origen de la energía, sino también de quién la controla y quién se beneficia de ella. Los proyectos locales y comunitarios de energías renovables, como las comunidades energéticas, los aerogeneradores locales o los servicios energéticos municipales, mantienen una mayor parte de los beneficios en manos de la población y reducen la dependencia de las frágiles cadenas de suministro globales de combustibles y de las grandes compañías energéticas. En la práctica, esto significa que una localidad con paneles solares en los tejados, un aerogenerador comunitario y una batería local está menos expuesta si se corta un oleoducto, se bloquea una ruta de transporte marítimo o falla una gran central eléctrica.
En España ya hay 837 comunidades energéticas formalmente constituidas. Algunas de ellas, por ejemplo, utilizan la energía solar comunitaria para reducir los costes energéticos de las administraciones locales para que puedan dar mejores servicios, otras tienen un marcado carácter social apoyando a las personas en pobreza energética. Todas ellas reducen la dependencia del petróleo y el gas importados, lo que demuestra cómo la energía limpia y de producción local puede asegurar tanto el sustento de la población como su seguridad energética.
Este modelo descentralizado también es fundamental para la seguridad en un mundo marcado por la guerra y la inestabilidad geopolítica. Las enormes centrales eléctricas centralizadas y las rutas transfronterizas de suministro de combustible pueden convertirse en objetivos o instrumentos de presión en conflictos, mientras que una red de sistemas renovables locales más pequeños es más difícil de interrumpir y más fácil de reparar. Al impulsar las energías renovables de propiedad comunitaria y de producción local, los gobiernos, además de distribuir sus beneficios económicos por el territorio, pueden construir un sistema energético más limpio, más justo y mucho más resiliente ante la próxima crisis.

6º ARGUMENTO: Los minerales críticos representan un desafío, pero mucho menor que la extracción constante de fósiles.
Todos los sistemas energéticos necesitan materiales. La diferencia radica en lo que sucede con el tiempo. Los combustibles fósiles requieren una extracción constante: perforación, minería, transporte y quema de carbón, petróleo y gas a diario durante décadas, con una contaminación y un daño que se acumulan continuamente.
Las energías renovables funcionan de manera diferente. La construcción de paneles solares, turbinas eólicas y baterías requiere metales y minerales, pero una vez instaladas, generan energía limpia durante 20 a 30 años o más sin quemar combustible, y los estudios de ciclo de vida muestran emisiones y consumo de materiales mucho menores que el ciclo lineal e interminable de extracción y combustión de combustibles fósiles.
Esto no significa que podamos ignorar los impactos ambientales o sociales de la transición energética. Al contrario. Significa que no tenemos que repetir el extractivismo fósil y para ello necesitamos reducir la demanda de energía y recursos mediante medidas de eficiencia y suficiencia acompañadas por una apuesta clara por el reciclaje de los minerales (en vez de extraer todos los recursos de minas).
Especialmente clave para reducir el uso de minerales críticos es reducir la demanda de transporte con medidas imprescindibles como mejorar el transporte público, reducir fuertemente el uso del coche de uso individual y reducir el tamaño y peso de los vehículos, aumentar el reciclaje y la reutilización de minerales, y garantizar que la minería nunca se realice en zonas protegidas o a expensas de las comunidades y los pueblos indígenas. Fundamentalmente, significa abandonar un sistema energético que nunca deja de extraer recursos. Como demostramos en este estudio, medidas de eficiencia y suficiencia consiguen usar la energía para lo realmente necesario y así reducir su consumo total un 39%, lo que permite a su vez un menor uso de materiales y territorio para producción energética.
ESTAS SOLUCIONES MEJORARÁN NUESTRA VIDA Y LA DEL PLANETA. FALTA VOLUNTAD POLÍTICA PARA APLICARLAS
Las lecciones de la crisis energética de la guerra con Irán son claras: Mientras dependamos de los combustibles fósiles, miles de millones de personas seguirán expuestas a crisis externas que no pueden controlar; los precios se dispararán cuando se interrumpa el suministro y las corporaciones se seguirán beneficiando de la volatilidad mientras el resto pagamos las consecuencias.
La suficiencia, la eficiencia y las energías renovables ofrecen una mejor alternativa. Reducen la exposición a la inestabilidad global, pueden disminuir los costos, debilitan el control de los gobiernos autocráticos que controlan el suministro de combustibles fósiles y pueden construirse de manera que los beneficios se compartan con las comunidades.
Esto requiere más que simplemente sustituir un combustible por otro. Significa reemplazar un sistema fundamentalmente inestable que genera crisis de forma habitual del que se benefician unos pocos por uno orientado a sostener la vida de las personas de forma justa y resiliente y alimentado por energía limpia y de producción local.
No hay barreras tecnológicas sino políticas y socioeconómicas. En España las renovables ya produjeron más del 50% de la electricidad en 2025, y pueden sustituir completamente el consumo de combustibles fósiles y nucleares antes de 2040.
Los gobiernos deben:
- Adoptar un Escudo Social Verde (medidas justas y sociales) para proteger la renta de las familias y pymes con medidas que avancen en la transición.
- introducir impuestos permanentes sobre los beneficios de la industria del petróleo y el gas,
- respaldar un impuesto global sobre los beneficios de los contaminadores en el marco de un Convenio sobre impuestos de la ONU con normas vinculantes para evitar la evasión fiscal,
- acabar con las subvenciones a la industria fósil y utilizar esos fondos para ayudar a los hogares y pymes que enfrentan facturas crecientes,
- expandir masivamente la energía renovable y las medidas de eficiencia y suficiencia
- y financiar a las comunidades más afectadas por el cambio climático en todo el mundo.
Nosotros tenemos claro que es factible, posible y justo. Es lo que merecemos y queremos: una vida mejor, con las necesidades cubiertas y llegando a fin de mes. Y tú ¿qué es lo que quieres?
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