ACCIÓN: Un ojo gigante observa el juicio más peligroso de Europa contra activistas climáticos
- ACCIÓN | 40 activistas de Greenpeace hemos abierto un ojo gigante en València, donde está a punto de celebrarse el juicio más peligroso que se recuerda en Europa contra una protesta climática pacífica: 11 activistas de Greenpeace podrían ser condenados con hasta 5 años a la cárcel por una protesta no violenta contra los combustibles fósiles, principales causantes del cambio climático.
- Si esto ocurre, España se convertirá en uno de los pocos países donde se haya encarcelado a activistas de Greenpeace, tras el vergonzoso precedente de la Rusia de Putin en 2013.

Un iris de 26 metros de diámetro, desplegado sobre la cúpula del edificio de l’Hemisfèric de la Ciutat de les Arts i les Ciències de València, evidencia la alarma de los movimientos sociales ante este salto inaudito en la escalada represiva contra los defensores medioambientales y de derechos humanos: ¡jamás se había documentado una acusación tan agresiva contra activistas climáticos en la UE!
«Jamás se había documentado una acusación tan agresiva contra activistas climáticos en la UE»
Los hechos
Los hechos se remontan a octubre de 2021, cuando nuestro barco Esperanza entró al puerto de Sagunto (València, España) para denunciar la llegada de un buque procedente de EE.UU. cargado con uno de los combustibles fósiles más peligrosos para el clima: el metano.
Tras varias horas de resistencia pacífica, la Guardia Civil abordó nuestro barco, cortó las anclas, y nos llevó a puerto.
Lo nunca visto desde la Rusia de Putin
Ahora, tras cinco años de incertidumbre, la Fiscalía solicita una pena de 5 años contra 11 personas por un presunto delito de desórdenes públicos agravados. Si son condenados, España se convertirá en uno de los pocos países donde se haya encarcelado a activistas de Greenpeace: la última vez que se vio algo semejante fue en Rusia en 2013, cuando 30 activistas fueron retenidos en una cárcel siberiana durante meses tras ser secuestrados por el ejército de Putin en aguas internacionales, también por protestar contra los combustibles fósiles. En aquella ocasión, sin juicio.
«Si son condenados, España se convertirá en uno de los pocos países donde se haya encarcelado a activistas de Greenpeace: la última vez que se vio algo semejante fue en Rusia en 2013»

Amnistía Internacional y relatores de la ONU siguen el caso
El caso es tan preocupante que Amnistía Internacional está siguiendo el caso, y el Relator Especial de Naciones Unidas sobre los defensores del medioambiente, Michel Forst, se desplaza estos días a València para escuchar a los activistas, asistir al juicio en calidad de observador y presentar sus directrices sobre el derecho a la protesta ambiental pacífica y la desobediencia civil.


Mientras tanto, el planeta está en llamas
Lo paradójico es que esto ocurra justo en el año en que nuestro planeta ha roto todos los límites de temperatura jamás registrados, con olas de calor que dejan decenas de miles de muertes solo en Europa, incendios que arrasan miles de hectáreas, océanos convertidos en un caldo, sequías históricas que han drenado los grandes ríos europeos y una pérdida de diversidad galopante. Y al mismo tiempo, un puñado de ultrarricos y empresas billonarias saquean nuestros recursos en su propio beneficio.
Mientras ellos planifican sus refugios en Nueva Zelanda o Marte, las personas que ponen el cuerpo cada día para enfrentarse a la injusticia pueden perder cinco años de sus vidas entre rejas.
El mundo está observando. No nos callarán. El activismo no es un delito.

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