La vida en la Tierra depende directamente de los océanos. Pero están cada vez más amenazados por los impactos de la actividad humana y el cambio climático.

Los océanos abarcan más de
700.000 especies
Menos de un
3%
de los océanos están protegidos
Los océanos han absorbido más del
93%
del calor extra producido por el ser humano desde los años 70
«Los océanos del planeta —su temperatura, química, corrientes y vida— mueven sistemas mundiales que hacen que la Tierra sea habitable para la humanidad»

El problema

Los beneficios que los océanos nos brindan en nuestro día a día son innumerables: influyen en los fenómenos meteorológicos más importantes, regulan el clima, producen el oxígeno que respiramos y son los corredores de migración de ballenas, tiburones, tortugas y otras especies.

Pero, por sorprendente que parezca, dos tercios del agua de mares y océanos —la mitad del planeta en términos absolutos— son aguas internacionales en las que no existe regulación alguna sobre la protección de su biodiversidad. De la gestión sostenible de los océanos depende el futuro de la humanidad.

La pesca insostenible e ilegal, la gestión costera, el tráfico marítimo, la contaminación y los efectos del cambio climático llevan décadas amenazando profundamente a nuestro medio marino. La riqueza del fondo marino, sus ecosistemas y diversidad están en riesgo. Muchos organismos, como el coral, el plancton y los crustáceos, son muy sensibles a los efectos de la acidificación del océano, que unido al calentamiento global pueden llevar a impactos irreversibles para las especies y la especie humana.

Un 90% de las poblaciones de peces que se han evaluado en el Mediterráneo están sobreexplotadas. Además, en el territorio español ha primado la urbanización del litoral en lugar de proteger los ecosistemas costeros. España tiene protegido sólo un 8% de sus aguas y sin implementación real de las políticas de gestión pesquera o costera, la degradación de nuestros mares es imparable.

La solución

Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos significa salvaguardar los caladeros de pesca, preservar los ecosistemas más vulnerables y además ser capaces de responder a los impactos del cambio climático y las actividades humanas en los océanos. Y la forma más efectiva de hacerlo es a través de una red de santuarios marinos, que son espacios de protección de las especies que los habitan donde se posibilita su reproducción y desarrollo, al margen de la sobreexplotación industrial, de la contaminación y de los efectos del cambio climático.

Dos tercios de nuestros mares están sin proteger y esa red de santuarios es fundamental para los estados insulares del Pacífico, que están entre los más afectados por la degradación de los océanos y el impacto del cambio climático y su supervivencia depende de un mar bien conservado. Más de tres mil millones de personas dependen de la diversidad biológica marina y costera para sus medios de vida.

Ángel del mar Medusa escifozoo

Qué está haciendo Greenpeace

En un momento tan decisivo para el futuro de los océanos, su biodiversidad y toda la vida que depende de ellos, Greenpeace urge a Naciones Unidas la rápida adopción de un tratado internacional de los océanos que proteja las aguas de altamar y el lecho marino bajo ellas.

El principal objetivo de Greenpeace es lograr unos océanos y mares saludables, con las poblaciones de peces recuperadas, ecosistemas marinos bien conservados y con comunidades de pescadores sostenibles que puedan vivir de la pesca sostenible.

La salud de los océanos y mares también pasa por desterrar el urbanismo ilegal costero, la mala gestión de la contaminación, del tráfico marítimo y la presión sobre el litoral y concretar herramientas que permitan prevenir y hacer frente a los efectos del cambio climático y la acidificación oceánica.

España tiene mucho trabajo pendiente en este sentido. Por ello trabajamos en el control de la contaminación y la urbanización en la costa, la implementación de las políticas pesqueras sostenibles y la protección marina.