No podemos luchar contra la crisis climática y la pérdida de biodiversidad sin un medio rural vivo y sostenible. Necesitamos fortalecer la España vaciada para hacer frente a lo que está por venir.

Los municipios rurales contribuyen un
34% menos al cambio climático
que los urbanos y hasta 20 veces más a la conservación de la biodiversidad.
Solo un
16% de la población
española está ‘cuidando’ del 85% del país, el territorio clave contra la crisis ecológica, y no disfrutan de los mismos servicios ni oportunidades.
El gasto nacional en protección de la biodiversidad no llega al
0’1% del PIB.
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El problema

El fenómeno de la despoblación rural que sufre nuestro territorio desde hace décadas tiene impactos sociales, culturales y económicos, pero también medioambientales. Una de las consecuencias que sufre la llamada “España vaciada” es la pérdida de actividades agrícolas, ganaderas y forestales tradicionales, respetuosas con la naturaleza y que suponen una forma sostenible de producir alimentos y otros bienes a la par que contribuyen a mitigar el cambio climático y conservar la biodiversidad.

En su lugar aparecen megaproyectos industriales que contaminan todo a su alrededor, como las macrogranjas con decenas de miles de animales y toneladas de purines o las enormes extensiones de cultivos y sus fertilizantes químicos. Además, el abandono de ciertas actividades como el pastoreo hace que los matorrales inunden nuestros montes, haciéndolos mucho más vulnerables a los incendios, cada vez más intensos y difíciles de controlar debido al cambio climático.

Firma contra la ganadería industrial

Necesitamos prácticas sostenibles en nuestro medio rural porque solo con ellas podremos hacer frente a los efectos de la crisis climática. Pero la falta de infraestructuras, servicios públicos y otras oportunidades en la España vaciada se lo pone muy difícil a las personas que trabajan la tierra de esta forma.

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La solución

La solución al problema de la despoblación rural y sus consecuencias ambientales es compleja y depende de diversas administraciones. Sin embargo, desde Greenpeace creemos que todavía no se ha apostado a nivel estatal por abordar este fenómeno y que ahí precisamente reside la clave. Además, pedimos que todas las políticas que vayan dirigidas a recuperar la vida en nuestros pueblos tengan en cuenta la crisis climática y la pérdida de biodiversidad en la que nos encontramos. Estas son algunas de nuestras demandas:

  1. Una política estatal por el desarrollo rural que integre la crisis ecológica como eje vertebrador de la misma.
  2. Fomentar la puesta en marcha de proyectos e iniciativas sostenibles que surjan de la población local para asegurar el arraigo al territorio a la vez que la conservación del patrimonio ambiental y cultural.
  3. Reenfoque de políticas europeas (como la PAC) hacia la protección de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático, en línea con el Pacto Verde Europeo.
  4. Incorporar más medidas dirigidas a la conservación de los ecosistemas en todas las políticas que afecten al medio rural en cualquier aspecto.
  5. Implantar medidas específicas para fijar población en el territorio: servicios públicos básicos, reducir la brecha digital, mejorar la movilidad, facilitar el acceso a la vivienda, fomentar el acceso a la cultura, garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, etc.
  6. Que el desarrollo rural se centre en una transición ecológica justa socialmente, que permita el acceso igualitario a los bienes y servicios ambientales y sociales, y que no comprometa el medioambiente.
  7. Fomentar el consumo de productos locales, ecológicos y de temporada para favorecer la producción sostenible.

Qué está haciendo Greenpeace

En Greenpeace llevamos años fomentando las prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles. Tenemos un largo historial de acciones y denuncias contra las falsas soluciones en el mundo rural, como los cultivos transgénicos o los plaguicidas empleados masivamente en la agricultura, así como contra la actividad ganadera más cruel con la naturaleza.

Ahora hemos incorporado la visión demográfica a nuestro trabajo, porque necesitamos pueblos vivos (y no vacíos) para luchar contra las prácticas que ponen en peligro al planeta.

Hemos trasladado nuestro posicionamiento y demandas a los responsables del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico así como a otros actores políticos y poco a poco vemos como van incorporando nuestro discurso.

Por otro lado, hemos lanzado un proyecto colaborativo con muchas entidades, “Sin agua no hay pueblos. El derecho al agua limpia”, en el que estamos vigilando la calidad de un recurso vital como es el agua frente a la contaminación generada por la agricultura y muy en particular por la ganadería industrial.

También estamos trabajando de cerca la modificación del Real Decreto sobre la contaminación del agua por nitratos e impulsando la adopción de moratorias regionales y una estatal para frenar el avance desmesurado y descontrolado de la ganadería industrial, una de las falsas soluciones frente al despoblamiento rural.

Qué puedes hacer tú

¡Actúa con tu consumo! El campo nos da de comer, por eso la forma en la que consumimos tiene un impacto directo en la actividad rural. Elige productos locales, ecológicos y de temporada, a ser posible de pequeños productores. Descubre más información sobre alimentación sostenible.

¡Apoya los movimientos locales! Cada vez son más las personas que unen sus fuerzas para alzar la voz contra el expolio del mundo rural con falsas soluciones. Busca por tu zona las entidades y plataformas que trabajan en este sentido y suma tu fuerza y energía.

¡Súmate a Greenpeace! Sé parte de nuestra organización para exigir políticas valientes que pongan a las personas y la naturaleza en el centro. ¡Únete a Greenpeace!