El glifosato es un herbicida que ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”

En diciembre de 2022 finaliza la autorización de venta en la UE ¡No podemos permitir que se re-autorice!

Desde 2017 en España se han reducido a la mitad el número de productos autorizados pero aún hay más de
50 productos
autorizados para la agricultura, silvicultura, jardinería y aplicación doméstica que contienen glifosato.
En EE.UU se han presentado unas
125.000 demandas
por los supuestos efectos cancerígenos del glifosato. Bayer aceptó pagar casi 11.000 millones dólares en indemnizaciones para terminar con el proceso.
El glifosato se comercializó por primera vez en la década de
1970 por Monsanto con el nombre de Roundup
y desde entonces miles de toneladas de glifosato han envenenado tierras y aguas de todo el mundo.
Primer plano de una mazorca de maíz Hierba resistente al glifosato Una granja en Estados Unidos

El problema

Millones de hectáreas de tierras de cultivo, parques y hasta aceras son rociadas con glifosato cada año en todo el mundo. Cuando se usa en agricultura, este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos: está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros cuerpos.

Desde hace décadas se viene denunciando los potenciales efectos dañinos del glifosato para la salud humana, pero nunca se han llegado a tomar medidas amplias. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, basándose en una fuerte evidencia de que es cancerígeno para los animales. También se sospecha que actúa como un disruptor endocrino y que es tóxico para la reproducción.

Entre los principales grupos de riesgo y más vulnerables se encuentran las personas que se dedican a la agricultura, sus familias, fetos, bebés y la infancia. Para aquellas personas que no nos encontramos en estos grupos, la alimentación es la principal vía de exposición a los plaguicidas y por lo tanto al glifosato.
Además de en nuestra salud, el uso de glifosato tiene graves impactos en el medio ambiente, puesto que contamina los suelos y el agua y afecta a otros seres vivos (organismos acuáticos desde algas microscópicas hasta peces y moluscos, pasando también por las ranas y sus renacuajos, y organismos del suelo, como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo).

Por último, el uso del glifosato también reduce la diversidad y cantidad de especies vegetales y por ello puede afectar a seres vivos cruciales para la agricultura, como son los polinizadores.

La solución

A pesar de que la industria química, con sus agresivas campañas de marketing, nos ha querido convencer de que hoy en día no es posible mantener la agricultura sin recurrir a fertilizantes y plaguicidas sintéticos, la agricultura ecológica muestra cada día que, no solo es la mejor opción para proteger nuestra salud y el medio ambiente, sino que es capaz de alimentar al planeta si se hacen las inversiones adecuadas y ser una fuente imparable de empleo verde.

En la agricultura, silvicultura y jardinería ecológicas se utilizan muchas técnicas para controlar las plantas espontáneas. Entre ellas, el incremento de la diversidad de cultivos, la rotación de cultivos, la eliminación manual y mecánica, los acolchados o el pastoreo. Y cuando están en las lindes de los cultivos son incluso beneficiosas, pues constituyen una fuente de alimento diverso para las especies polinizadoras como las abejas y refugio de especies que ayudan a controlar las potenciales plagas de insectos que afectan a los propios cultivos.

En el modelo de agricultura ecológica se promueve el equilibrio ecológico basado en la biodiversidad, siendo la única forma de garantizar alimentos sanos para hoy y también en el futuro.

Qué está haciendo Greenpeace

Greenpeace trabaja para conseguir la prohibición del glifosato, ya que la exposición a esta sustancia se ha relacionado con el cáncer en humanos y con la degradación de ecosistemas. Entre otras cosas, participó activamente en la Iniciativa Ciudadana Europea que en un tiempo récord, 5 meses, recogió más de un millón de firmas de personas que pidieron la prohibición del uso del glifosato en la UE.

En 2017 logramos que el glifosato solo fuera autorizado por cinco años y no los 15 que permite la legislación europea y que exigía la industria. Así que, en diciembre de 2022, cuando caduca la actual autorización, tenemos una nueva oportunidad para librar la UE de este veneno.
Greenpeace también ha trabajado activamente para que muchos municipios de España dejaran de utilizar glifosato y consiguió que más de 150 organizaciones firmaran una carta abierta al Gobierno español pidiendo que apoyara la prohibición de este peligroso herbicida.

Qué puedes hacer tú

¡Actúa con tu consumo! La dieta es sin duda una de las mejores herramientas, y al alcance de todas las personas, que tenemos para contribuir positivamente a salvar el planeta y a mejorar nuestra salud. Aquí te damos algunas ideas para consumir alimentos más saludables y respetuosos con el planeta.

¡Súmate a Greenpeace! Sé parte de nuestra organización para exigir a gobiernos y empresas que actúen contra el uso de plaguicidas como el glifosato. Donde una persona no llega, un colectivo sí. ¡Pincha aquí para unirte a Greenpeace!