La Amazonia es la mayor región de bosque tropical del planeta. Desde 1970 se ha perdido solo en Brasil una superficie forestal más grande que toda Francia. La ganadería ha sido la responsable de la mayoría de esta deforestación.
En
2015
la deforestación volvió a repuntar en la Amazonia brasileña, con casi 800 mil hectáreas destruidas
En la década de los 90 la selva absorbía
2.000 millones
de toneladas de CO2. Ahora se ha reducido a la mitad
En 2016
49 activistas
ecologistas fueron asesinados en Brasil. 9 de cada 10 de estos asesinatos ocurrieron en la Amazonia
Sakí barbudo negro en el Amazonas Jaguar en el Amazonas Amazona frentiazul en el Amazonas

El problema

La Amazonia, la mayor región tropical del planeta, pierde cada año enormes extensiones de selva, emitiendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero en un contexto de violencia y violaciones de los derechos humanos. Si queremos evitar un empeoramiento del cambio climático, la pérdida de su rica biodiversidad y garantizar la supervivencia de los pueblos indígenas, es fundamental detener la deforestación y degradación de la Amazonia.

Brasil es el país que alberga la mayor parte de la selva amazónica, pero la deforestación y la degradación forestal es un problema crónico. La expansión de la frontera agrícola para el cultivo de soja y la creación de pastos para la ganadería es la principal responsable de este problema. También, la explotación forestal industrial, en gran parte ilegal, abre el camino a la destrucción posterior mediante el uso del fuego. Otra gran amenaza son los grandes proyectos hidroeléctricos que amenazan toda los valiosos ríos de la cuenca amazónica, como el complejo de presas proyectadas en la cuenca del río Tapajos, hogar de la tribu Mundurukú.

Nuestra dieta tiene mucho que ver con lo que pasa en la Amazonia. La expansión del cultivo de soja en Brasil se debe en gran medida a la demanda internacional de piensos que la ganadería industrial necesita para alimentar los pollos, cerdos, vacas, etc. que forman parte de nuestra dieta excesivamente rica en proteína de origen animal.

También hay empresas españolas responsables en la conflictividad que se vive en la región amazónica. Empresas eléctricas y empresas aseguradoras están intentando hacer negocios con estos proyectos destructivos. También, el mercado español de madera tropical tiene una gran responsabilidad, ya que España también es uno de los mayores importadores europeos de madera tropical amazónica. La demanda de maderas valiosas, como el ipé, alimenta el fraude y la corrupción en el sector forestal. España es el cuarto importador mundial de madera de ipé, contribuyendo no solo a la destrucción de la Amazonia sino tambień a la invasión de territorios indígenas o el trabajo esclavo.

Corocoros rojos volando sobre la costa de Brasil Niños Munduruku nadando en el río Tapajós en el Amazonas Imagen aérea del río Tapajós en Pará

La solución

Las empresas y gobiernos deben asumir sus responsabilidades como principales responsables de la destrucción del Amazonas y han de:

  • El Gobierno de Brasil debe comprometerse a implantar una política de cero deforestación y cumplir sus compromisos internacionales en materia de medio ambiente y derechos de los pueblos indígenas.
  • Las empresas que operan en Brasil deben implementar políticas para promover la responsabilidad empresarial en materia de medio ambiente, derechos humanos, lucha contra la corrupción, etc. que prevenga que puedan participar en proyectos que puedan impactar negativamente en los ecosistemas amazónicos y en su población.
  • Los países de la UE deben hacer cumplir el Reglamento EUTR, que impide la entrada en Europa de productos forestales procedentes de la destrucción de los bosques.
  • La Unión Europea debe poner en marcha su plan contra la deforestación evitando el comercio de materias primas (soja, carne, aceite de palma, madera o papel) que procedan de la deforestación.
  • Las administraciones, a través de la contratación pública, deben priorizar aquellos productos que no estén asociados a la destrucción de los bosques o a la violación de derechos humanos contra las comunidades que los habitan..
  • La ciudadanía debemos adoptar estilos de vida y consumo sostenibles, evitando el consumo innecesario, el derroche de recursos y realizando una compra consciente y comprometida con el planeta y los derechos humanos.
  • Entre los estilos de vida necesarios es obligado mencionar la necesidad de adoptar una dieta baja en proteína animal donde predominen los alimentos de origen vegetal, ecológicos y locales. Tenemos que consumir menos carne y de mejor calidad, desechando los productos procedentes de los sistemas intensivos y apoyando la ganadería local en régimen extensivo y ecológico.

Qué está haciendo Greenpeace

Para acabar con la deforestación y degradación de la Amazonia tenemos que presionar a las instituciones internacionales y el gobierno de Brasil, convencer a las grandes empresas y transformar el actual sistema económico que prima el consumo y derroche de recursos. Por eso:

  • Demandamos una Ley de Deforestación Cero en Brasil, para reducir drásticamente la deforestación y degradación de la selva Amazónica y el Cerrado.
  • Investigamos sobre el terreno y documentamos las cadenas de suministro de materias primas (soja, carne, madera) para señalar a las empresas y gobiernos que están permitiendo el comercio internacional de productos procedentes de la destrucción forestal.
  • Establecemos alianzas con otras organizaciones y con tribus indígenas para la defensa del medio ambiente y los derechos sobre sus territorios.
  • Exigimos a las empresas españolas que cumplan con sus compromisos de Responsabilidad Social Corporativa para evitar verse envueltos en proyectos que puedan dañar la Amazonia.
  • Exigimos a los países de la Unión Europea que apliquen la legislación que impide la importación de madera ilegal en la UE.
  • Promovemos entre la ciudadanía hábitos de consumo responsables con las implicaciones ambientales y sociales de nuestro modo de vida.