¿Sabías que la ganadería genera tantos gases de efecto invernadero como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos?

El
14,5%
de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a nivel mundial proceden directamente de la ganadería
El
80%
de la deforestación de la Amazonia se atribuye a la actividad ganadera
Con casi
3.000 toneladas,
España es el país de la UE con mayor consumo de antibióticos en los animales productores de alimentos
Una mano muestra píldoras frente a los cerdos de una granja para simbolizar el problema de los antibióticos que se les administran durante el engorde Una chuleta de cerdo es analizada para ver la presencia de antibióticos con luz negra

El problema

El consumo exacerbado de carne y otros derivados animales procedentes de la ganadería industrial es una de las cuestiones alimentarias más importantes de nuestros tiempos. Su consumo en los países desarrollados ha alcanzado niveles totalmente insostenibles, y lo peor es que se considera normal, natural, necesario y agradable. España es el segundo país europeo y el decimocuarto mundial que más carne consume por persona al año.

Estos son los siete grandes problemas derivados de un excesivo consumo de carne:

1. Daña nuestra salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a la carne procesada como “carcinógena para los humanos” y la carne roja como “probablemente carcinógena para los humanos”. Además, elconsumo excesivo de carne, en combinación con otros factores como la falta de ejercicio físico, contribuye a deteriorar nuestra salud, generando sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, el uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial contribuye significativamente al desarrollo de resistencias a estos medicamentos. Según la OMS, la resistencia a antibióticos podría provocar más muertes que el cáncer en 2050. España es el país de Europa que más los utiliza en este sector.

2. Contribuye al cambio climático

La ganadería es responsable de la emisión del 14,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), tanto como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. Entre los gases emitidos se encuentran el CO2, pero especialmente el metano y el óxido nitroso, dos gases de efecto invernadero mucho más potentes que el CO2. Estos gases provienen de las emisiones directas, pero también de las indirectas derivadas de un modelo de agricultura dependiente del petróleo y de los plaguicidas y fertilizantes químicos que sustentan a la ganadería industrial. No podemos frenar el calentamiento global si no cambiamos el modo de producir y consumir carne y otros derivados animales.

3. Monopoliza la tierra cultivable

Con cerca del 75% de la superficie agrícola destinada a la ganadería, tanto en forma de pastos como para producir piensos, no conseguiremos salvar los bosques y frenar la pérdida de biodiversidad a menos que frenemos la expansión de la ganadería industrial. Estamos transformando la Amazonia en filetes baratos: el 80% de la deforestación se atribuye a la actividad ganadera.

Una granja de pollos en el norte de Alemania donde los pollos son engordados para la compañía de criadores Rothkoetter. Carne de res y cerdo en un supermercado

 

4. Merma la biodiversidad

La agricultura industrial destruye masivamente la biodiversidad, incluso la alimentaria. En el mundo existen más de 30.000 especies vegetales comestibles pero cada vez centramos más nuestra alimentación y la de los animales en cuatro: trigo, soja, maíz y arroz. Lo mismo hace la ganadería industrial. Según la FAO, la quinta parte de las razas de ganado a nivel mundial está en peligro de extinción.

Los monocultivos para la producción de piensos son altamente demandantes de fertilizantes y plaguicidas sintéticos, una amenaza directa para muchas especies. Las lindes de los campos y los setos desaparecen, destruyendo así importantes hábitats incluso para la propia agricultura porque son refugio y fuente de alimento para muchas especies beneficiosas, como los insectos polinizadores.

No podemos permitirnos seguir perdiendo biodiversidad, por eso tenemos que cambiar el modo de producir y consumir carne.

5. Envenena el agua

Purines, antibióticos, fertilizantes y plaguicidas contaminan los acuíferos llegando a provocar “zonas muertas” en los océanos. Además, la ganadería demanda altas cantidades de agua. Por ejemplo, para producir 1 kg de filete de ternera son necesarios 15.000 litros de agua, mientras que para producir 1 kg de trigo hacen falta 1.300 litros o 131 para 1 kg de zanahorias. El agua es vida y para que siga siéndolo hay que cambiar el modelo productivo y reducir el consumo de carne.

6. Favorece un sistema de producción de grandes capitales

El aumento en la eficiencia y eficacia de la producción de carne y otros derivados animales concentra el poder de mercado en unas pocas manos, en detrimento de las pequeñas comunidades agrícolas. Cambiar el modo de producir y consumir carne es una forma de cambiar las reglas del juego y de promover la soberanía alimentaria.

7. Olvida el bienestar animal

Todo el modelo de ganadería industrial se basa en un principio básico: alimentar y sacrificar a los animales lo más rápidamente posible y bajo cualquier condición para maximizar los beneficios. Esto generalmente significa mantener vacas, cerdos y pollos en explotaciones con una elevada densidad de animales, no respetando su bienestar y creando una bomba de relojería para el surgimiento de enfermedades. Apoyar la ganadería extensiva y ecológica es apoyar un modelo donde los animales viven dignamente y contribuyen al equilibrio ecológico.

«Si el consumo alimenticio de España volviera a los patrones de la dieta mediterránea de antaño, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos bajarían un 72%; el uso de tierras agrícolas se reduciría un 58%; el consumo de energía disminuiría un 52% y el de agua un 33%»

La solución

Ante este escenario solo hay una solución, a saber, la reducción drástica de la producción y consumo de carne y otros derivados animales. La apuesta por una dieta baja en proteína animal y donde predominen los alimentos de origen vegetal, ecológicos y locales es la mejor para nuestra salud y la del planeta.

Qué está haciendo Greenpeace

En Greenpeace trabajamos para conseguir un modelo de agricultura y ganadería que nos pueda proveer de alimentos sanos, de calidad, de cercanía, que permita mantener un mundo rural vivo y, por supuesto, que respete el medio ambiente y el bienestar animal.

Ante la futura Ley de Cambio Climático y Transición energética Greenpeace ha manifestado la necesidad de desarrollar una estrategia para reducir la producción y consumo de carne y otros derivados animales de producción industrial y apoyar la producción extensiva, local, de calidad y ecológica. Proponemos frenar la expansión de la ganadería industrial estableciendo una moratoria estatal y que se adopte de la “dieta de salud planetaria”, tal y como pide la comunidad científica.

Qué puedes hacer tú

Pide a las administraciones que dejen de apoyar la ganadería industrial. ¡Firma la petición!

¡Actúa con tu consumo! La dieta es una de las mejores y más sencillas herramientas que tenemos para contribuir positivamente a salvar el planeta y a mejorar nuestra salud. Aquí te proponemos algunas ideas para una dieta más saludable para ti y para el planeta.

¡Súmate a Greenpeace! Sé parte de nuestra organización para exigir a gobiernos y empresas que fomenten una ganadería extensiva y ecológica, que tenga en cuenta el bienestar animal y nuestra salud. ¡Pincha aquí para unirte a Greenpeace!